
La guerra de troya

El rapto de Helena y su belleza, ¿causa de la Guerra de Troya? La leyenda oculta un conflicto mayor, donde la mujer seductora eclipsó la realidad bélica.
Por Rafael Hernández Mestra ¿Fue el rapto de Helena la causa del conflicto? El papel estelar de la belleza de Helena en el desencadenamiento del conflicto armado entre Aqueos y Troyanos dio mucho qué hablar. Todo un modelo de mujer seductora que pudo esconder la realidad de una guerra comercial. Helena de Troya reinó en el inconsciente colectivo por encima de Helena de Esparta. Lo mismo ocurrió con la hermosura de Helena en comparación con la de París. El rapto de Helena se convirtió en el origen del mal. Su nombre de mujer - objeto quedó asociado eternamente al estallido de la Guerra de Troya. Tras el hecho legendario (París sacando a Helena de la casa de su esposo Menelao, en Esparta y llevándosela a su reino Troyano) se impuso el mensaje sobre el modelo negativo de la mujer seductora y el peligro mortal de su belleza, una visión peyorativa que se profundizó en la época clásica con la consolidación del ciudadano varón como ideal político. El siguiente paso fue el conflicto armado en nombre "del rostro que envió mil naves", y de Helena, la mujer más bella del mundo y la que provocó una de las guerras más famosas de la historia. Poco se habló del nefasto papel de un París atractivo, seductor e inconsciente, arrinconado en la trastienda de la memoria por dos flechazos: el del amor a Helena y el de la muerte a Aquiles. Helena de Esparta llegó a Troya conducida por voluntad de los dioses. Bien pudo ser que su nombre representara el símbolo poético de la nación helénica. Entre buena parte de la ficción de la Ilíada quizá se escondía el meollo del asunto. La guerra de Troya es una historia fascinante que ha sido objeto de libros, películas y series y, como toda mitología es tema de grandes enigmas. De Homero, el presunto autor de la Ilíada y la Odisea, se llegó a decir que era rehén o ciego, tomando el significado de su nombre en griego más o menos al pie de la letra. Pero nadie supo ir más allá de semejante juego de palabras para alumbrar bien el árbol genealógico de Homero. Las más antiguas tradiciones referían que había nacido en Esmirna, que pasó la mayor parte de sus días en la isla de Quíos y que murió en la isla de Íos. Les deseo a mis amigos y lectores una feliz Navidad.