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Opinión

La grandeza del Sinú

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
3 de mayo de 2024

El autor celebra la rica historia y cultura de la región del Sinú, destacando sus raíces indígenas, africanas y europeas, así como figuras clave y eventos importantes que han moldeado su identidad.

Por Ensuncho De La Bárcena Hoy quiero honrar a una tierra que me brota por los poros. Que me late por las venas. Que me corre por los pies y por las manos, como esperma de fandango. Quiero alabar su nobleza Panzenú, de ancestral estirpe y civilizado linaje que no conoció la guerra. Decir gracias a nuestros antepasados orfebres, ingenieros hidráulicos, músicos y chamanes que aún vemos en los rostros y delicadas maneras de nuestro pueblo. Zenú, Chinú, Sinú. Tres palabras para nombrarnos, tierradentro. Quiero alabar la grandeza del muntu africano presente en nuestros indomables genes libertarios. Quiero alabar la belleza del pensamiento sensible de nuestro continente primigenio que aquí se hizo color, sonido, magia real. Quiero alabar la española grandeza de don Antonio de la Torre y Miranda, nuestro visionario fundador. Hombre de misión y orden que supo imprimirle lenguaje a la armadura del arte, el de caza mayor. Nos cuenta la Real Academia de la Historia que con "solo auxilio del moderado sueldo y de un criado [un mulato de catorce años]", el teniente De la Torre y Miranda adelantó su comisión. "Durante su trabajo exploratorio de las zonas que visitó a partir de agosto de 1774, fomentó la cría de animales vacunos y domésticos, enseñó cómo preparar sementeras y cultivar algodón, maíz y añil en forma técnica. Llevó a cabo en la segunda mitad del siglo XVIII una verdadera "reforma agraria" en las sabanas del Sinú, una de las tierras más fértiles de América. Los poblados fundados o refundados por Antonio de la Torre y Miranda, en sus cinco expediciones, fueron cuarenta y tres, de los cuales muchos subsisten todavía". En 1776 el virrey Manuel Antonio Flórez lo comisionó para abrir la región del Sinú. Por su enorme labor, el rey Carlos III le concedió el grado de capitán de infantería. Antes de su regreso a la península, se le nombró teniente coronel. Como si esta suma de grandezas fuera pequeña, en el siglo XIX hicimos contacto con la cosmogonía de los franceses, italianos, británicos y sirio-libaneses que llegaron al Sinú para convertir en riqueza nuestros recursos naturales. Aquí encontraron nuevas tierras donde posar sin mucha fatiga el pie. Quiero honrar a Montería, La Perla del Sinú, erigida municipio en 1923. Al departamento de Córdoba, ordenándonos desde 1952. A nuestra Feria Ganadera, desde 1960. A nuestra Universidad pública, formándonos desde 1962. A nuestra Universidad privada, desde 1974. A nuestro Festival del Porro, alegrándonos desde 1977. Honremos siempre a Zapata Olivella, el compae Goyo, Sánchez Juliao, Soad Louis, Gómez Jattin, Miguel Emiro, Gossaín, Bechara Zainum, García Usta y Garcés González. ¡Nuestra grandeza caribe sinuana!