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Opinión

La grandeza de España

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
5 de mayo de 2023

España, un crisol de mestizaje, ofrece un legado cultural compartido a través de su lengua, clave para un futuro hispanoamericano próspero. Revalorizar su influencia es crucial.

Por Ensuncho De La Bárcena Todos somos España. Los que guardamos lealtad a la sangre y los que no. Porque España es un exquisito tejido de la sangre en el tiempo, que viajó por el mundo para transformarlo de la mejor manera. No hay otra nación en el planeta que esté basada en semejante epopeya genealógica. Lo que hizo España desde siempre en la Historia de la Humanidad fue algo que todavía hoy muchos no alcanzan a dimensionar: la implementación de una majestuosa vocación de mestizaje. España nos enseña que es posible la existencia de un paradigma en el que todos somos diferentes, sin que ello represente una amenaza. España supo tender puentes con el adversario. España generó el encuentro de las ideas con la sensibilidad. España propuso, en la fiesta de las naciones, la danza entre el cerebro y el corazón. Necesitamos, en el mundo contemporáneo de América, volver la mirada a España. Más allá de los mezquinos intereses de los vencedores de las guerras de traición y revolución de comienzos del siglo XIX. Volver a encontrarnos en el espejo del mundo civilizado. Volver a considerarnos ciudadanos de primera clase y no de tercera, como nos ha propuesto el mundo anglosajón y sus intereses secretos. España nos enseña que compartimos una lengua, es decir, un alma. Y esta lengua prodigiosa en la que nos entendemos ha producido en los últimos cinco siglos una cultura, un legado común a casi treinta naciones diseminadas en cuatro continentes. Hispanoamérica es la clave. Porque Hispania es el antiguo nombre que los romanos daban a la península ibérica y sus territorios asociados. Entonces la Hispania americana del presente incluye a Brasil, cuyo origen es Portugal, también perteneciente a la Hispania romana. Y también incluye a Estados Unidos, donde más de 50 millones de individuos hablan español o portugués. Atrás debe quedar el discurso latinoamericano por reduccionista. Nunca imaginó aquel joven rebelde de Zipaquirá, nacido en Ciénaga de Oro, que iba a ser recibido con honores en el Palacio Real de Madrid, por Sus Majestades Los Reyes en una Visita de Estado. España lo hizo posible al lado de una Alcocer, pariente de la ficticia Doña Genoveva y de la real Doña Esther. No es azar que desde el siglo XIII el mundo sepa que "Lo que Natura no da, Salamanca no lo presta". Nuestro futuro tiene rostro hispánico, si queremos formar parte de un mundo que haga posible lo real en medio del sueño colectivo de libertad, paz, dignidad, concordia y prosperidad. Porque España puede ayudarnos a descarbonizar la economía y armonizar la política, para volverlas fuentes de bienestar humano.