
La Gestión Pública de los problemas complejos

El ejercicio público exige transformar realidades, pero enfrenta problemas complicados y complejos. Sucre ejemplifica esta distinción, con desafíos como movilidad, empleo y seguridad.
Por Manuel Andrés Cadrazco El ejercicio de lo público es una responsabilidad no menor que adquieren las personas para trabajar por transformar las realidades de sus territorios. Aquellas personas que optan por esta responsabilidad deben ser conscientes de que en el día a día se enfrentarán a problemas, problemas de los cuales si se hace una distinción suelen ser complicados complejos. En cuanto a los de primer tipo, los complicados, la mayoría de estos problemas públicos requieren capacidades, experiencia y conocimiento técnico especializado para ser abordados, suelen tener causas conocidas que pueden ser enfrentadas mediante intervenciones cuya eficacia ha sido demostrada por suficiente evidencia empírica; su mayor desafío consiste en adaptar las intervenciones a los contextos en las que se implementarán. En cambio, los problemas públicos complejos son generados por un conjunto entrelazado de factores, conocidos o aún no claramente determinados, que se influyen mutuamente y cuyas relaciones causa-efecto son contingentes y difíciles de prever. Las políticas para enfrentarlos suelen presentar altos niveles de incertidumbre, por la dificultad para anticipar los variados impactos directos e indirectos de las posibles intervenciones estatales, asimismo, dichas soluciones requieren conocimientos técnicos multisectoriales. Por todo ello, su implementación requiere arreglos diferenciados de política, organización y gestión pública. Un ejemplo para ilustrar la distinción entre problemas complicados y problemas complejos, podría ser el hecho de construir un subterráneo, esto es un problema complicado, requiere recursos humanos calificados e instrumentos de gestión sistemáticos, pero a la vez existe conocimiento ya demostrado sobre las actividades que es preciso planificar y ejecutar, por lo que llevarlo a cabo tiene un camino definido. En cambio, gestionar la movilidad urbana de una ciudad es complejo: está influida por millones de interacciones continuas y cambiantes entre los actores que componen el tránsito, y por lo tanto demanda adaptación continua y específica a cada contexto. Otro ejemplo de problema complejo es la seguridad, un tema que pasa desde la presencia del pie de fuerza, hasta por la falta de inversión social y oportunidades. Departamentos como Sucre, cuentan con problemas públicos de los dos tipos, sobre todo de los complejos: la movilidad en Sincelejo, el empleo y la seguridad en el departamento, entre otros. Es importante que los futuros gobernantes se rodeen de equipos capaces y estén en constante retroalimentación con la gente; los electores no esperan que las propuestas de campaña se queden en promesas, y por eso es importante desde el día uno, pensar en los problemas complejos.