
La finitud de la guerra

La frase de Benito Juárez sobre el respeto al derecho ajeno como vía a la paz, resuena ante el conflicto Israel-Palestina. Un llamado a la reflexión y a la búsqueda de soluciones.
Por Susana Viera La frase completa es la siguiente: "Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz." Hace parte del manifiesto del político liberal Benito Juárez (1806-1872) dirigido a la nación mexicana el 15 de julio de 1867, con lo que selló el triunfo definitivo de la República. Utilizar la paráfrasis como recurso para expresar pensamientos de otros y construir o deconstruir argumentos que puedan aportar en algo a esta sociedad es irrelevante, si no estamos convencidos de que la historia es la gran fuente de conocimiento para el espíritu de justicia en la resolución de conflictos. El pensamiento de Benito Juárez tiene un siglo y medio de haberse expresado en el contexto político mexicano. Es un dictamen de nueva data con relación al pensamiento socrático "Solo sé que nada sé" ubicada en el 470 A.C., y usarla ahora contiene cierta carga de intelectualidad. Estas filosofías deberían tener el poder de sacudir a la humanidad doliente. Y, si de búsqueda de paz se trata, solo nos llegan noticias de la guerra entre Israel y Palestina, sin que la mayoría aún logre entender de qué se trata. Lamentamos las muertes por simple sentido humano. Precisamente, la frase de Benito no puede ser efímera frente a conflictos como el de Medio Oriente. Es inexorable respetar los derechos de los individuos como camino hacia la paz entre las naciones. Existen un poco más de 2,26 millones de personas en la Franja de Gaza en 365 kilómetros cuadrados, según la Oficina Central de Estadísticas de Palestina, los cuales corresponden al 40 % de la población palestina. Para tener un panorama comparativo, recordemos que la población de Bogotá se aproxima a 12 millones de habitantes en 1.636 km cuadrados, mientras que al pueblo palestino solo le quedan 5.48 millones de personas sin territorio, sin soberanía y sin reconocimiento internacional como Estado. Podemos ocupar la mente con nuestras prioridades cotidianas, como educación y vivienda para nuestros hijos. Y en una escala gubernamental, las ocupaciones están enfocadas en presupuestos nacionales y planes de gobierno, pero en algún momento de esta era, los conflictos que parecen ajenos y lejanos tocarán a nuestras puertas, a nuestra economía local y a nuestros seres queridos. Sin importar en qué lugar del planeta vivamos, es nuestra decisión respetar el derecho ajeno. La humanidad necesita superar problemas históricos, con inteligencia social o artificial. ¿De verdad, es un conflicto netamente religioso entre dos pueblos? Israel y el Judaísmo vs palestinos y el Islam. Me resisto a creer que ello tenga el carácter de irresoluble e interminable. La finitud existe, también para la guerra.