
La fiesta del libro

En la era digital, escribir libros se enfrenta a desafíos. El autor explora la importancia del libro como base para el desarrollo humano, destacando su valor en la cultura y el crecimiento personal.
Por Ensuncho de la Bárcena El oficio de escribir libros puede ser considerado como una tendencia suicida. Sobre todo en tiempos de redes sociales, abundancia de escritores y escasez de lectores. El libro es uno de los grandes inventos que nos ha hecho avanzar como especie, desde la remota antigüedad. Gracias al libro pudimos conocer el pensamiento y la sensibilidad de los grandes maestros de todos los tiempos, en todos los ámbitos: tanto el filosófico como el estético; tanto el político, como el espiritual; tanto el económico como el científico. El libro es una de las cuatro bases sobre las que podemos edificar nuestro espíritu. Las otras tres son: el viaje, el conocimiento de uno mismo y el contacto con el otro. El poeta Jorge Luis Borges, Homero de Hispanoamérica, nos decía que de los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. "El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación". Gracias al libro podemos viajar en el tiempo y el espacio sin movernos de nuestra silla o de nuestra cama. Gracias al libro podemos hacer nuevos amigos y nuevos amores, incluso en épocas distintas a la nuestra. Gracias al libro podemos desarrollar nuevas ideas, esbozarlas como proyectos y plasmarlas en el mundo real. Gracias al libro podemos interactuar con gente de todo el planeta y en nuestra propia lengua. Gracias al libro podemos desmentir a los farsantes, "desfacer agravios y enderezar entuertos," según quiso el Caballero de la Triste Figura. Gracias al libro estamos construyendo nuestra civilización hispánica. Gracias al libro podemos meternos en la mente, el cuerpo y el corazón de quienes nunca llegaremos a ser. Gracias al libro podemos experimentar la extraordinaria aventura de ser otros. Gracias al libro podemos volar sin alas, explorar el universo, bucear las profundidades del océano. Gracias al libro podemos interpretar la exquisita música de nuestra alma. Gracias al libro podemos ser, cada día, más humanos. Por ello debemos seguir propiciando la lectura de libros, la conversación en torno al libro, la tertulia sobre el emocionante libro que estamos leyendo y queremos compartir con los que queremos. Siempre he creído que un libro es el mejor regalo que podemos hacerle a un amigo o a un ser amado, porque con él le estamos regalando dos tesoros que jamás han perdido valor en el curso de la historia: silencio y soledad. El libro es una de las cuatro bases sobre las que podemos edificar nuestro espíritu. Las otras tres son: el viaje, el conocimiento de uno mismo y el contacto con el otro.