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Opinión

La eterna primavera

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
4 de agosto de 2023

Medellín, ciudad de contrastes y hallazgos inesperados. Un relato personal revela anécdotas sobre objetos perdidos y la inspiradora belleza de la ciudad, donde la primavera florece sin cesar.

Por Ensuncho De La Bárcena Sea el momento propicio para agradecer a la ciudad que me acoge desde hace cuatro años. Tengo la fortuna de vivir en Medellín, una ciudad trinitaria. Un enclave real que convoca lo mejor del Caribe, del Pacífico y los Andes. Aquí he vivido dos momentos en mi estancia que vale la pena contarles. Hace unos años olvidé en una cafetería del aeropuerto de Rionegro mi sombrero con pluma de pavo real, mientras esperaba un vuelo al Carnaval de Barranquilla. Al aterrizar me compré un sombrero zenú y le rendí tributo a mis mayores. Después de los 4 días de fiesta que engalanan al Caribe volví al aeropuerto y pregunté si había una oficina de objetos perdidos. Ante la respuesta afirmativa me dirigí a ella y después de consultar me indicaron que si tenían el sombrero guardado. El fin de semana pasado viajé por dos noches a mi lindo San Marcos, vía aeropuerto de Montería. Esta vez olvidé en el filtro de seguridad mi ordenador portátil. Lo supe cuando estaba empacando el sábado por la noche para madrugar el domingo al aeropuerto Los Garzones. Esta vez el objeto era de mayor valor y tuve un rapto de desconfianza, pero lo aplaqué de inmediato con la certeza de que esperaba en Rionegro por mí. Y así fue al aterrizar el domingo por la tarde e ir a buscarlo a la mencionada oficina. Ahí estaba mi portátil con su calcomanía de cupido. Gloria a Dios. Estoy convencido de que la vida es mucho mejor de lo que creemos, más inspiradora de lo que nos cuentan. En Medellín, por ejemplo, las manos empuñan flores esperando los colores. Porque en todo momento nos inspiran. Y, en particular durante nuestra emblemática Feria todo florece. Todo se hace frondoso, sin ningún cuidado en especial. Lo más bello de las flores es el lugar mítico del que provienen. Ese lugar donde sabemos que menos es más. En estas calles aprendí que mientras menos necesitamos, más luminoso somos. Dice el gran Alejandro Jodorowsky que cuando se abre una flor es primavera en todo el mundo. En esta ciudad sabemos que cuando unas plantas solo tienen hojas no es porque no existan las flores, sino porque aún no es su momento. Cada planta florece a su tiempo. En cada parque, avenida y edificio de Medellín se encuentra una flor. Aquí la primavera no tiene acabadero: es tan berraca que no tiene clima preciso, puede pasar la tempestad y no las tumba; puede ser muy intenso el verano, pero no las seca. Aquí se vive la finura con naturalidad. Vida que se renueva.