
La Estrella de Belén

Cada diciembre, el mundo entero parece envolverse en un resplandor para celebrar la Navidad entre villancicos, encuentros familiares, regalos y tradiciones que se han trasmitido de generación en generación, pero pocos advierten que esta época tiene mucho que ver con la astronomía.
En medio de esto aparece uno de los símbolos de la temporada, la famosa Estrella de Belén. Desde hace mucho tiempo se ha especulado sobre que pudo ser. Algunos apuntan a una conjunción particularmente brillante entre Júpiter y Saturno hacia el año 7 a.c, otros al paso del cometa Halley, o a la explosión de una nova que iluminó unas noches, mientras que para otros correspondería simplemente al Planeta Venus en una de sus fases más brillantes. De la Estrella de Belén, se conoce que es un fenómeno celestial descrito en el Evangelio de Mateo que dio a los Reyes Magos desde el Oriente hasta el lugar de nacimiento de Jesús en Belén, deteniéndose sobre la casa donde estaba el niño. Aunque la biblia no especifica qué era, las teorías sugieren que pudo ser una estrella Nova, cometa, conjunción planetaria o incluso una manifestación divina. Es un símbolo de luz y guía divina en la tradición navideña. Según e origen los Magos, sabios de Oriente, vieron la estrella en el oriente y viajaron a Jerusalén preguntando por el “Rey de los Judíos que ha nacido”. El Rey Herodes, tras consultar a sus sacerdotes, les indico que el Mesías nacería en Belén. La estrella reapareció y los guió hacia el sur, deteniéndose sobre el lugar donde estaba Jesús. Los magos adoraron al niño y le ofrecieron Oro, Incienso y Mirra. Advertidos en un sueño, los magos volvieron por otra ruta para no informar a Herodes. La explicación astronómica es que el Sol no sigue siempre el mismo camino sobre el cielo. La tierra gira inclinada con un Angulo de unos 23 grados respecto al plano en el que orbita alrededor del sol, y esa pequeña inclinación hace que la luz del Sol llegue con distinta intensidad a lo largo del año en diferentes partes sobre la superficie terrestre, generando las estaciones, variaciones de temperaturas y cambios en la duración del día. Quizás por eso la navidad no es solo una celebración religiosa, ni una fiesta cultural, es también la huella de un vínculo ancestral con el cielo, una celebración tejida con la luz de nuestra querida estrella. Feliz navidad y próspero año nuevo para mis amigos y lectores.