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Opinión

La estrategia del carpintero

Miguel Mercado Vergara
Miguel Mercado Vergara
Columnista
8 de diciembre de 2023

A 30 años de "La estrategia del caracol", la película colombiana revive su mensaje de lucha. Una historia de Bogotá inspiró una singular batalla legal con un carpintero como protagonista.

Por Miguel Mercado Vergara Por éstos días algunos medios de información nacional rememoraron los 30 años de la taquillera película "La estrategia del caracol", un film que cautivó, por su temática, la audiencia del país y conquistó premios internacionales. Allí se trata con tino las peripecias de algunos sectores de la capital colombiana que no superan las líneas de la pobreza, refleja la lucha constante que se libra en esos estratos en que pululan las dificultades y estrecheces de una ciudad donde palpita el país entero. En "La estrategia del caracol", un grupo de angustiados inquilinos que habitan en un lugar neurálgico de Bogotá, libra singular batalla para no dejarse lanzar por un propietario que a toda costa utiliza los recursos del poder para lograr el desahucio. El grupo era diverso pero unieron esfuerzos e idearon fórmulas para evitar el desalojo. Por entonces el cortometraje fue símbolo y ejemplo para quienes les correspondió vivir en los estrados judiciales similar situación. La historia repercutió en algún litigio forense que aquí en la ciudad tuvo motivaciones pasionales y por entonces lo llamé "La estrategia del carpintero". El chofer de un camión mantenía relaciones extramatrimoniales con una mujer para quien había adquirido una casa en las orillas del río Sinú. La instaló allí pero se reservó el título de propiedad. La vivienda la dotó de todo cuanto fuere comodidad para sus estancias clandestinas. Ella transcurría "alegre y buena moza, él fuerte y sin desengaños" como dice el poema gaucho. Frente a la casa de este cuento vivía un carpintero que tenía allí su taller y herramientas de trabajo. Salía poco porque sus labores se lo impedían. Al contrario, el conductor del camión demoraba días para llegar porque los viajes lo alejaban de la ciudad. Cualquier día la dama del relato fue donde el carpintero para que le regalará una puntilla para arreglar el tacón de unos de sus zapatos y allí surgió el flechazo. Se enamoraron. El chofer se enteró y vino la debacle. La echó y le exigió la entrega de la casa. La mujer se alió con el carpintero. El burlado inició un juicio de ejecución y se auto embargó la casa porque figuraba a su nombre. Logró la orden de remate y cuando la fueron a entregar la encontró toda destruida por dentro. La mujer hizo caso a la estrategia del carpintero.