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Opinión

La Emperatriz de América

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
12 de diciembre de 2025

Esta bendita semana, que hoy concluye, comenzó con la celebración de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, Nuestra Señora.

Merece la pena aclarar que la Inmaculada Concepción no es advocación, sino un Dogma Universal de nuestra Iglesia Católica desde el 8 de diciembre de 1854. Custodiado celosamente durante siglos por la admirable Monarquía Española, es símbolo de identidad y unión de la gran Familia Hispana a la que pertenecemos, razón por la cual la desprecia el hereje enemigo de la Cristiandad Real. Oremos para que la Virgen María, a través de su Inmaculada Concepción, nos brinde la sabiduría y temple para promover y defender la vida desde el instante mismo de su origen. En torno a la Madre de Dios, reunidos por Ella, formamos parte del Encuentro Familiar del Presbiterio Diocesano de Sincelejo. El pasado martes, en San Marcos, tuvimos el honor de recibir a 50 sacerdotes y sus familias, con la guía de Su Excelencia, el señor Obispo José Clavijo Méndez. Fue una jornada inspiradora en la que fuimos testigos de la gracia de Dios a través de las familias que han sido bendecidas con el don, y vimos al Presbiterio mismo como una gran Familia de hermanos y servidores del Reino. ¡Bienvenido siempre el Pueblo de Dios a La Perla del San Jorge! Gracias al Padre Édgar Sarmiento, párroco de La Santísima Trinidad, por invitarnos a servir. La semana continuó con la hermosa ceremonia de entrega del Premio Nobel de Paz a una mujer ejemplar y admirable, verdadera heroína hispana de nuestro tiempo, la caraqueña María Corina Machado. Desde estas líneas envío un cariñoso abrazo a María Corina, con todo mi respeto, admiración y gratitud. Por ser símbolo de resistencia, valentía y persistencia, contra una abominable tiranía que está llegando a su fin, para la Gloria de Dios y por voluntad del amado pueblo venezolano. Por ese glorioso camino de Verdad y Libertad deberíamos continuar en Colombia, Nicaragua, Cuba y España. A propósito de la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe que celebramos hoy, recordemos que en 1945, hace 80 años, fue cuando Su Santidad el Papa Pío XII le otorgó el título de Emperatriz de América. En 1999, San Juan Pablo II formalizó la advocación como Patrona de América y Estrella de la Nueva Evangelización. Deberíamos proponerla también como símbolo de la futura Unión Hispana, porque es una advocación mariana del siglo XIII, cuyo primer santuario está en Guadalupe (Cáceres, Extremadura, España) y que el 12 de octubre de 1928 fue coronada canónicamente como “Reina de la Hispanidad” por el Cardenal Primado de España, a nombre del Papa Pío XI. ¡Enhorabuena!