
La economía popular

La economía popular en Colombia abarca 5.2 millones de micronegocios, oficios mercantiles y no mercantiles, incluyendo el cuidado de enfermos y niños; tiene una contribución al PIB entre el 37% y el 40%, de los cuales el cooperativismo y la economía solidaria aportan el 4%; esta economía genera aproximadamente el 65% del empleo total.
Colombia cuenta con aproximadamente 18,9 millones de hogares y una población total estimada que supera los 52 millones, con un tamaño promedio de hogar de 2,86 personas, tendencia que indica una reducción en el número de integrantes por familia, con un crecimiento significativo en hogares unipersonales, representando cerca del 20,2% del total: 3,7 millones de personas. En vivienda, en 2024, el 61,1% de los hogares, 32 millones, residía en vivienda propia, mientras que el 26,2%, 20 millones, vivía en arriendo, y la jefatura femenina en los hogares ha mostrado una tendencia al alza, con una participación importante en la estructura familiar actual del 46,4%, equivalente a 8.8 millones de mujeres al frente de sus hogares. La informalidad laboral cerró el 2025 en 55,7% y con cerca de 24,3 millones de personas ocupadas en el país, aproximadamente 13,4 millones están en la informalidad. En las principales áreas urbanas, la tasa de informalidad suele ser inferior al promedio nacional, situándose cerca del 43% en mediciones recientes, en tanto la informalidad afecta de manera similar a hombres (55,9%) y mujeres (55,4%). La economía popular en Colombia contribuye a la recaudación de impuestos de manera indirecta, en actividades de consumo y de subsistencia, porque muchos pequeños negocios no declaran renta, y su aporte a través del IVA en la compra de insumos regresa al consumidor a través de la devolución del IVA, dejando en "tablas" la contribución impositiva de la economía popular. Por su parte, la economía formal constituye la inmensa mayoría del recaudo tributario en Colombia, siendo la base del financiamiento del Estado a través de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian). Aunque la informalidad es alta, los sectores formales son los que soportan la carga impositiva. La economía formal no solo aporta el recaudo, sino que es fuertemente influenciada por la actividad de grandes sectores formales como la minería, la industria y los servicios financieros. Ante este panorama, ¿será que los gobiernos deben centrar sus políticas públicas en la economía popular y dejar de lado y/o ponerle trabas a la economía formal, con la tendencia a que esta se caiga y de paso el recaudo tributario, situación bajo la cual no habrá recursos para el funcionamiento del mismo Estado, formalizar la economía y las “transferencias” a los sectores de la economía popular. Así las cuentas no dan y en nuestras manos está cambiar el rumbo.