
La economía funciona con trabajo

Esta época es engañosa para la economía, para los análisis económicos y desde luego para la ciudanía al percibir que la economía se está moviendo. Se inundan las calles y los almacenes de artículos y alimentos relacionados con la navidad y año nuevo. Desde octubre comenzamos a pensar que el año terminó y asimismo comienza el aplazamiento de compromisos para el siguiente.
Somos un país subdesarrollado. Ello quiere decir que tenemos pendiente ampliar la oferta de servicios para cubrir las necesidades básicas. De igual manera, el indicador de concentración monetaria es alto. El ingreso per cápita es bajo; esto quiere decir que la población crece más rápido que la producción y por consiguiente la cantidad de dinero es baja toda vez que los ingresos también lo son. En esta época alucinamos con una economía en crecimiento. Para que este crecimiento suceda necesitamos de la productividad, pero resulta que este indicador es prácticamente nulo durante diciembre y enero. Una de las consecuencias de esta situación, donde sólo hay consumo y muy poca productividad, es la inflación como consecuencia del mayor gasto, más dinero circulando por las calles y el comercio haciendo de las suyas. Retomando el título de esta columna: "la economía funciona con trabajo"; quiero decir que durante los meses de diciembre y enero la economía no está funcionando. Hago un pequeño paréntesis aquí: la economía no se circunscribe en ventas y gastos. Cuando en las ecuaciones que se usan en los modelos económicos hace falta una variable, los resultados son equivocados, sesgados o simplemente no funciona el modelo. Esto sucede en diciembre y enero, más aún en ciudades como Sincelejo por aquello de las fiestas del 20 de enero. En este tiempo se frena la productividad y aumenta el gasto. El comercio se infla por efecto de una inundación de billetes en y tarjetas. Ante este contexto sentimos que la economía se frena y tenemos la costumbre de decir que todo está parado. Es por lo anterior posiblemente se siente en febrero el vacío. Entonces, aquí nos vemos ante una sumatoria de inactividad entre los últimos meses del año y el inicio del nuevo. Lo que sucede no es para nada sano cuando una economía se encuentra con necesidad de ingresos fiscales. ¿Cuándo vamos a superar este pensamiento tercermundista?.