
La diplomacia política

La exigencia de visas británicas a colombianos reaviva el debate diplomático. La medida, justificada por migración irregular, genera implicaciones políticas, económicas y turísticas, y expone una cuestionada diplomacia.
Por Rafael Hernández Mestra La diplomacia es una profesión cuyo objetivo es representar y velar por los intereses de un Estado y de su Nación en relación con otro Estado y Organismo Internacional. Como dice su definición, es una "profesión" y de allí que en las universidades existan facultades y programas donde forman a las personas para el servicio diplomático y las relaciones internacionales y, dentro de la cancillería, como en otras entidades del Estado, existe la carrera diplomática. Sin embargo, en los diferentes gobiernos, el presidente de turno no tiene en cuenta la carrera diplomática cuando se trata de designar a los embajadores y cónsules que van a llevar la representación del país en las diferentes partes del mundo, muchas veces los designan por su formación, por su preparación, por amistad o por aspectos políticos para pagar favores. Pues bien, la semana pasada se dio un hecho internacional en materia diplomática y fue la notificación del gobierno británico al gobierno colombiano de la exigencia de visas a los nacionales que vayan a ingresar al Reino Unido, exigencia que había sido eliminada desde octubre del año 2022, un logro que había conseguido el gobierno anterior. La explicación del gobierno británico para tomar esa medida es que una pequeña minoría ha abusado del sistema para fines de migración irregular y por el incremento significativo de esa situación que tiene que ver con la política británica y la seguridad migratoria y fronteriza. Pero a esta decisión no solo debe dársele una lectura diplomática, sino también política más todas las implicaciones en materia económica, turística, de estudios y de inversión más las pérdidas de las aerolíneas que ya habían vendido tiquetes con anticipación. Algunos atribuyen al viraje que ha dado Colombia hacia Rusia y China. Lo cierto es que con la incertidumbre y la inestabilidad que despertó este gobierno, muchos compatriotas se sintieron defraudados, decepcionados y sin posibilidades de trabajo o estudio y se han visto obligados a emigrar a otros países, siendo los principales destinos Estados Unidos, España y el propio Reino Unido, donde de acuerdo a las estadísticas en este año han visitado a ese país un total de 51.000 colombianos y en la última década 202.957 connacionales han solicitado asilo. En honor a la verdad, en Gran Bretaña no tenemos a un diplomático de embajador sino a un politiquero y peor aún la respuesta del gobierno colombiano con la reciprocidad. La ley del Talión.