
La dictadura fiscal

La "dictadura fiscal" acecha: el rechazo al presupuesto de 2025 enciende la incertidumbre económica en Colombia. El Gobierno amenaza con decretarlo, mientras la oposición advierte demandas.
Por Rafael Hernández Mestra Se llama "dictadura fiscal" el evento en el que el Congreso de la República no aprueba el proyecto de Presupuesto General de la Nación, para lo cual regirá el Proyecto de Presupuesto presentado por el Gobierno, incluidas las modificaciones aprobadas por el Congreso de la República en primer debate, pero para ello dicho presupuesto debe ir acorde con la política fiscal que no es más que la forma en que un gobierno gestiona el gasto y los niveles de impuesto de manera que se pueda influir en la economía. El Gobierno mediante medidas de tipo tributario, por ejemplo, pueden estimular el crecimiento, aumentar el gasto o reducir tasas impositivas. Pero resulta que el "no" en el Senado al monto del presupuesto del 2025, por estar este desfinanciado, ha abierto un capítulo de incertidumbre económica y tensión política muy preocupante para el país. Tras acusar al Senado de "sabotaje" contra su administración, el Gobierno insiste, en que, si no le dejan otro camino, no solo lo aprobará por decreto en octubre, sino que lo hará por los 523 billones de pesos que propuso. Esto, mientras que desde la oposición se anuncian demandas y expertos señalan que la propia Ley Orgánica del Presupuesto dispone que "no se pueden decretar y ejecutar gastos no financiados". Sin embargo, tres cosas preocupan en este tema que son: el déficit fiscal, el deterioro de la imagen del país en términos económicos de cara al mundo y que siga escalando el choque dentro de los poderes Ejecutivo y Legislativo, pues menos de dos meses después del arranque de la tercera legislatura, el primer gran choque entre el Gobierno y el Congreso, hasta ahora, es ese "no" que el Senado le dio al monto del presupuesto 2025. En efecto, en un hecho sin precedentes, o con pocos antecedentes, las comisiones económicas de Senado negaron el monto del presupuesto de 523 billones de pesos, más alto en la historia del país, con un argumento muy sólido: está desfinanciado en al menos 12 billones de pesos, los mismos que el gobierno amarra a la aprobación de una nueva reforma tributaria. Sería la segunda desde que se inició este gobierno. El escenario es incierto porque el Presidente ha reiterado que de no estar aprobado el presupuesto en octubre, que es el plazo máximo establecido por la ley, lo dictará por decreto. Tras el hundimiento del monto desfinanciado, no hay ninguna certeza de que el ejecutivo pueda usar la dictadura fiscal para revivir la cifra de 523 billones.