
La deuda externa. Cómo renegociarla

El presidente propone canjear deuda por acción climática, financiando proyectos ambientales en la Amazonía. La iniciativa busca proteger la selva y las comunidades locales.
Por Carlos Rodríguez Santos El Presidente ha propuesto en varios foros internacionales el canje de deuda por acción climática y pago por servicios ambientales, que permitiría financiar apuestas de protección medioambiental y proyectos en la Amazonía para la protección de la selva y las comunidades locales. Al liberar los recursos que se deben, ha dicho el presidente, se podrían financiar apuestas de protección medioambiental y proyectos en la Amazonía para la protección de la selva y las comunidades locales. Ahora bien, la Amazonía, conformada por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, es el pulmón del mundo, porque los grandes árboles amazónicos no solo capturan CO2 y nos brindan oxígeno para poder vivir, sino que actúan también como gigantescas bombas de agua que absorben esta, desde el subsuelo y la llevan hasta el cielo. La deuda externa, por su parte, indiscutiblemente, es inmoral, dado que surge en Latinoamérica, especialmente en Colombia, por la necesidad de cubrir el déficit provocado por la subida de los precios del petróleo y por la falta de responsabilidad de quienes recibieron la mayor parte de sus créditos, sin examinar si eran necesarios o no, pues, esos dineros fueron hurtados por gobernantes avaros, gastados en armamentos y evadidos ilegalmente hacia los bancos del exterior, etc. La Doctrina Social Católica, por su lado, en relación con el ambiente y la deuda externa, advirtió precisamente: "Téngase presente, además, la situación de los países penalizados por las reglas de un comercio internacional injusto, en los que la persistente escasez de capitales se agrava, con frecuencia, por el peso de la deuda externa: en estos casos, el hambre y la pobreza hacen casi inevitable una explotación intensiva y excesiva del medio ambiente". De modo, que reestructurar el sistema financiero global para adoptar el cambio de deuda extranjera por acción climática no es descabellado, pues, constituye una acertada fórmula de renegociar la deuda externa para así efectivizar "ambiente sano, justicia social y soberanía nacional". Con razón, Jesús: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es (S. Marcos 9:38-42). Se las dejo allí