
La descentralización, el Cauca y el folclore

Colombia enfrenta el desafío de descentralizar el poder. El Plan Nacional de Desarrollo busca autonomía regional, pero se necesita recursos y confianza. La violencia en el Cauca contrasta con la esperanza del vallenato.
Por Nicolás Ordóñez Los retos qué como nación tenemos son cada vez más grandes, uno de los principales e imperantes, disminuir el centralismo. Se necesita con urgencia qué a las regiones cada vez lleguen más recursos, qué las “regalías” no sean como dice el termino en su esencia un regalo, sino una retribución real a lo qué le aportan los territorios al país. En el artículo 28 del nuevo Plan Nacional de Desarrollo se contempla la creación de las regiones autonómicas que buscan en sí mismas que gran parte de las decisiones que se toman en la nación estén a cargo de los mandatarios locales, buscando que cada día sean más autónomos los alcaldes y gobernadores, es urgente avanzar en ello. A este respecto, recojo lo dicho por el ex Ministro Daniel Palacios- precursor entre otras de la creación de la ley de código municipal y de la creación de la región metropolitana entre Bogotá y Cundinamarca, figura que materializa lo que debe ser la descentralización- el pasado 18 de diciembre en una audiencia pública del Congreso en Barranquilla y es que solamente podemos lograr que en Colombia las regiones tengan poder de decisión real cuando tengan los recursos, la confianza y el poder, esa triada expuesta por el ex Ministro es la que hoy debe existir en Colombia para que se avance en este sentido. El Gobierno Duque fue ejemplo de ello con la creación, por ejemplo, de la Misión de descentralización, por medio del Decreto 1665 de 2021, el cual tiene por objetivo reunir a los mandatarios locales con el Gobierno Nacional para presentar propuestas relacionadas con el desarrollo económico de los territorios y una mayor autonomía regional en los diversos sectores. Otro importante logro en este sentido fue la Ley Bienal de Regalías, la cual representó recursos a las regiones por $24,2 billones, durante el bienio 2019-2020, mucho más que en años anteriores. Y hablando de territorios y autonomía, es de lamentar los hechos ocurridos recientemente en el Cauca, el cruel asesinato de Elmer Abonía, Alcalde de Guachené, la masacre de cinco indígenas en inmediaciones de Santander de Quilichao, completando así 93 masacres en 2023 y un silencio permanente de quienes ganaron las elecciones en el nivel central, los cuales incansablemente manifestaron en su momento que Colombia y el Cauca iban a ser potencias mundiales de la vida. Finalmente en esta columna navideña quisiera celebrar y felicitar a dos grandes amigos del folclore, Carlos Bloom “Charles” y Elder Dayán, esta nueva unión para el vallenato permite vislumbrar al género en otro nivel, alcanzando a conquistar nuevos corazones y rincones del mundo. Soy testigo del trabajo incansable, dedicado y pulcro de “Charles”, con quien en varias ocasiones tuvimos que coincidir en temas propios del trabajo, y del talento inagotable de mi amigo Elder, del cual la Sierra es mejor testigo que yo. Que Dios los ilumine y les permita por el bien de Colombia que los cantos melodiosos y los acordeones suenen cada día más que las balas aún en estos tiempos tan sombríos de la patria, lo cual me lleva a recordar aquella canción del maestro Emiliano Zuleta “Ya no se puede tocar por las calles, así como anteriormente se hacía, de cualquier parte un disparo nos sale, ya uno no vale lo que antes valía, aquí ninguno responde por nadie, ese es el plato de todos los días”.