
La "derecha e izquierda" en conmemoración de la Batalla de Boyacá

Los términos "derecha" e "izquierda" tienen origen en la Revolución Francesa. En Colombia, la historia política se comprende mejor con "realistas" e "independentistas", evitando simplificaciones.
Por Carlos Rodríguez Santos La "derecha" y la "izquierda" son términos propios de la historia política de Francia, que aparecen durante la revolución francesa de 1789, cuando los miembros de la Asamblea Nacional se dividieron en dos: los partidarios del régimen monárquico, haciéndose a la derecha del presidente y los partidarios de la revolución (esto es, del constitucionalismo Francés), que se hicieron a la izquierda del presidente; no obstante, posteriormente, en el mundo occidental, estos términos han sido asociados con el conservadurismo y el fascismo y con el socialismo y el comunismo, cayéndose en "conceptualismo", pues, la derecha no es conservadurismo y tampoco fascismo y la izquierda no es socialismo y comunismo. Cada nación tiene su propia historia política, impidiendo que pueda sus fenómenos políticos meterlos en dos sacos grandes para orientar la realidad histórica correspondiente: "derecha e izquierda"; así, nuestra revolución criolla cuenta con una realidad histórica, si bien análoga a la francesa, diferente en cuanto a los partidarios de la monarquía española y los partidarios de la revolución, que en la historia política de Colombia se conocen bajo los términos de "realistas" e "independistas", respectivamente y entre los independistas existían los "federalistas" y "centralistas". De forma, que no puede hablarse, entre nosotros, de "derecha" e "izquierda", sino de "realistas" e "independistas" que dieron lugar a la Batalla de Boyacá venciéndose al "ejército realista", con la ayuda decisiva de la Batalla de Pienta, tras la reconquista española entre 1815-1816 conocida como "régimen del terror", por culpa de la pugna entre federalista-centralista, entre 1810-1816, período llamado "Patria Boba". Entonces, debemos como colombiano, considerar nuestra historia política como un proceso vivo e ir discerniendo nuestras realidades históricas, así como los errores y vicios en que han incurrido nuestras generaciones pasadas y presentes en el origen y construcción de nuestro Estado, por ejemplo, el fenómeno político, desde la independencia, de una élite que ha pretendido detentar y perpetuarse en el poder político mediante un sistema corrupto de negociación del voto, aprendido rápidamente de generación en generación, impidiendo actuar al pueblo dentro de sí y por sí, pero que no puede denominársele de la "derecha" y los que no están conforme, de la "izquierda". Se las dejo allí.