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Opinión

La dama de la Solidaridad

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
4 de julio de 2025

Colombia despidió esta semana a la mujer que sembró la solidaridad en el país.

Colombia despidió esta semana a la mujer que sembró la solidaridad en el país: doña Nydia Quintero, primera dama de la nación (entre 1978 y 1982) quien, sin posar de feminista, sin bailar en cuanto festival hay en nuestro territorio, sin dejarse apabullar por las tragedias personales y sin buscar ser "influencer" se convirtió en modelo de resiliencia, humanidad y servicio, dejando un legado de altruismo que nos marcó y nos inspira. Brilló con luz propia, como primera dama no se le limitó a las actividades habituales encomendadas a la esposa de un presidente. No, ella mantuvo una agenda propia a través de su iniciativa, la Fundación Solidaridad por Colombia, para apoyar a los colombianos de bajos recursos con diferentes programas y desde su creación, esta organización ha beneficiado a casi 6 millones de colombianos, ha otorgado más de 47 mil becas educativas y tiene presencia en todo el territorio nacional, según consta en la página de la fundación. Brilló con luz propia, como primera dama no se le limitó a las actividades habituales encomendadas a la esposa de un presidente. Desde 1979 institucionalizó, a través de la Fundación la tradicional Caminata de la Solidaridad por Colombia, quizás el evento más conocido de esta organización, que anualmente recauda fondos para obras sociales de gran impacto. Invitaba a reconocidas figuras de la farándula y el deporte como Cantinflas, el elenco del Chavo del Ocho, el grupo Menudo; el incomparable futbolista Pelé y otras personalidades más que se sumaban a la causa y ayudaban a contagiar con solidaridad a los colombianos. Al terminar su rol como primera Dama, doña Nydia no dejó sus actividades filantrópicas, por el contrario, las fortaleció y continuó ayudando, apoyando, sirviendo. Una tragedia de mayores proporciones le rasgó el alma cuando su hija Diana, que había sido secuestrada por el narcotraficante Pablo Escobar, fue asesinada en enero de 1991 durante una operación de frustrado rescate. Ese doloroso episodio no doblegó su esencia. Se recompuso y continúo sirviendo a Colombia y criando a los hijos de su desaparecida hija, como propios: uno de ellos, el senador Miguel Uribe Turbay, quien hoy se debate entre la vida y la muerte por el atentado miserable del que fue objeto. Doña Nydia rompió esquemas, dio más de lo que se le pedía. Amó, trabajó, luchó, sufrió y quizás sin pretenderlo, fue el faro en la oscuridad de las personas que más lo necesitan. Fue la mujer que Colombia siempre necesitará, con diez más como ella, en este país estaría salvado.