
La creciente del Sinú

Las intensas precipitaciones registradas en los últimos días en el departamento de Córdoba figuran entre las más significativas y prolongadas del presente siglo y milenio. Cabe resaltar que este fenómeno meteorológico ha tenido lugar durante la temporada de verano, situación poco habitual que ha generado notables repercusiones sobre la población y sus bienes.
Las inundaciones formaban parte habitual del río Sinú; durante las lluvias, el río se desbordaba y las ciénagas absorbían el agua excedente, devolviéndola en la temporada seca. Los zenúes controlaban estos ciclos con diques y canales para reducir daños y aprovechar los beneficios de las inundaciones. Se mantiene en la memoria el impacto negativo de las crecientes y sus consecuencias, atribuibles a la tala de las riberas del río, la pérdida de los guamitos de mono, de las cañaguadas y al drenado de las ciénagas. A partir del año 2000, con el inicio de operaciones de Urra, las inundaciones periódicas cesaron, dando lugar a un nuevo fenómeno cuyas repercusiones continúan manifestándose en la actualidad. La erosión de las riberas del río Sinú constituye un problema significativo que afecta más de 200 puntos a lo largo del cauce, requiriendo intervenciones prioritarias, particularmente en el municipio de Tierralta. Este territorio ha experimentado los efectos de este proceso durante los últimos 25 años, fenómeno acentuado por el incremento en la velocidad de las aguas procedentes del embalse. Previo a la construcción de la presa, la corriente transportaba una considerable cantidad de tierra, rocas y material vegetal, los cuales actuaban como freno natural para el caudal. Actualmente, la disminución de estos sedimentos genera un aumento en el flujo del agua, que impacta con mayor intensidad sobre las riberas desprotegidas, acelerando así el proceso erosivo. La magnitud del actual aumento en el caudal representa una amenaza considerable para las poblaciones ubicadas a orillas del río. En particular, el casco urbano de Tierralta enfrenta procesos de erosión, problemática que hace más de veinte años fue objeto de un fallo del Tribunal Administrativo de Córdoba y del Consejo de Estado, en el cual se ordenó la construcción de un canal en la margen izquierda del río, frente a los barrios Libardo López y Prado de Tierralta. Dicha orden aún no ha sido ejecutada. Los responsables: departamento de Córdoba, municipio de Tierralta, CVS, Gestión del Riesgo. En lugar del canal, construyeron tres espolones que, en menos de un año, la corriente del río destruyó y luego un muro de contención que, en uno de los meandros, los bloques de concreto se están desprendiendo y sobrepasados por la creciente que tiene el “ojo” puesto en el parque principal, la iglesia, alcaldía y todo el sector de viviendas, que con la actual creciente pone en alto riesgo de desastre la cabecera municipal de Tierralta, ante lo cual debe actuarse de inmediato para evitar semejante tragedia.