
La Copa se queda en casa

El mejor fútbol del mundo es el hispano. Lo confirma la final que veremos este domingo entre España y Argentina, además de la historia de las 23 Copas del Mundo jugadas hasta ahora. Doce de ellas coronaron a cuatro países hispanos: Uruguay (1930, 1950), Brasil (1958, 1962, 1970, 1994, 2002), Argentina (1978, 1986, 2022), España (2010) y esta de 2026.
Para hacerme entender mejor, les propongo ampliar el horizonte de lo que hasta ahora conocemos por "hispano". Volvamos al origen. Llamemos Hispanidad a un gran conjunto de 32 naciones en cuatro continentes cuyo origen está asociado a Hispania, antigua provincia del Imperio Romano que estuvo situada en su extremo occidental. En lo que hoy conocemos como España y Portugal. En la península ibérica. El término "Ibérica" viene de "ïbero", que procede del griego Íbēros. Es decir, llamamos “península ibérica” a lo que se llamó Hispania en tiempos romanos. Estamos unidos de raíz, porque pertenecimos durante siglos a la misma familia: Angola, Argentina, Bolivia, Brasil, Cabo Verde, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Filipinas, Guatemala, Guinea-Bisáu, Guinea Ecuatorial, Honduras, Marruecos, México, Mozambique, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Santo Tomé y Príncipe, Timor Oriental, Uruguay y Venezuela. Todos tenemos el mismo origen. Todos somos hispanos. Los pueblos del mundo que hablamos español y portugués. Además, los hispanos compartimos el mismo origen civilizatorio: la Cristiandad. De Roma heredamos la fe en Jesucristo, Hijo de Dios y salvador de la humanidad, y la convertimos en la religión más extensa del mundo. Tocamos lo bello y lo hacemos sagrado. Lo bueno lo volvemos mejor. Y lo verdadero lo hacemos real. Nos queda claro que los hispanos estamos unidos por nuestra historia, nuestra fe en Jesucristo, Rey de Reyes, y nuestra propia civilización. El horizonte que podemos alcanzar es de 900 millones de hermanos en cuatro continentes. ¡Qué fácil sería vibrar en la misma frecuencia! Todas nuestras iniciativas y empresas deberíamos soñarlas y pensarlas en grande. Trabajar en ellas con ánimo, fe y paciencia. Dicho de una manera más clara: los hispanos estamos hechos para la grandeza. Y debemos asumirlo sin complejos ni prejuicios. Por eso la Copa del Mundo este año se queda en casa. Porque españoles, argentinos, brasileros, uruguayos, colombianos y demás, compartimos el mismo origen; no solo como miembros de la misma familia durante los siglos de la época imperial romana, sino en su consecuente extensión española y portuguesa. En el caso particular de los que hablamos español, durante tres siglos todos fuimos España; es decir, formamos parte del reino más extenso, poderoso y civilizado del planeta. Enhorabuena.