
LA CONSULTA POPULAR COLOFÓN DE UN CAMINO DE DESVARÍOS

El gobierno, con promesas sociales incumplidas y poco tiempo, apuesta todo a una consulta popular. El camino, sin embargo, está lleno de obstáculos legales y riesgos políticos.
Por Valmiro Sobrino Oliveros Todas las reformas sociales prometidas por el gobierno fracasaron. El gobierno juega contra el tiempo: apenas le queda un año y cuatro meses. Como un jugador de póker cuando todo está perdido, solo queda tirar los restos y este se llama consulta popular. Pero la consulta es un camino sembrado de ortigas. Primero tiene que pasar por el Senado porque el artículo 104 de la Constitución que lo autoriza dice que el presidente con la firma de todos los ministros puede convocar al pueblo a una consulta “previo concepto favorable del Senado” y aquí está el primer retén. La Ley 134 de 1994 estipula que el presidente debe presentarle a esta corporación “una pregunta de carácter general sobre un asunto de trascendencia nacional…a consideración del pueblo para que este se pronuncie”. El Senado tiene hasta 30 días para pronunciarse. Pero esta Ley deja varios vacíos: 1. ¿Puede el senado suprimir o modificar el texto de la pregunta del presidente? 2. Si hay más de una pregunta, ¿hasta cuantas puede hacer el presidente? 3. Qué ocurre si el Senado niega la propuesta presidencial de la consulta?. De ocurrir esto último ¿Qué recursos le quedan al gobierno?. Pero en el mejor de los casos, si el Senado se lo aprueba después de un mes, entonces el gobierno dispone de cuatro meses para fijar la fecha de la consulta la cual deberá hacerse dentro de ese término lo cual indica que seria como para julio o agosto. Ahora viene una ruleta rusa: el gobierno necesita para que la consulta sea valida, del voto de una tercera parte del censo electoral lo que equivale actualmente a 13.654.457. Pero aun así, aun no la ha ganado, porque ahora necesita que de este número por lo menos la mitad más uno vote por el SI; vale decir, 6.827.229 votos. Aun en este caso, si el pueblo lo ha aprobado, entonces tendrá que ir al senado nuevamente para convertirla en ley y el senado lo hará dentro de su periodo ordinario de sesiones es decir antes del 20 de diciembre. ¿Es necesario este inmenso desgaste? ¿No hubiese sido más sensato conciliar con los gremios económicos del país una gran reforma laboral productora de empleo; obviamente sin maltratar las reivindicaciones de los trabajadores, y haciendo acuerdos con el poder legislativo?. Por ultimo: ¿Ha sopesado el gobierno las consecuencias de una derrota en la consulta popular?. Su defunción definitiva. Como Hernán Cortés a la conquista de México: “Atrás las naves quemadas y adelante lo desconocido”.