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Opinión

La conciencia de Maduro

Diva Criado
Diva Criado
Columnista
12 de enero de 2025

En un acto apresurado, Maduro asumió el poder con un discurso centrado en "conciencia" y "unidad", ignorando las críticas y la realidad de un país fracturado. La posesión reafirma su posición, mientras el futuro de Venezuela sigue en duda.

Por Diva Criado "Conciencia" fue la palabra más repetida en el discurso de posesión de Nicolás Maduro. Un acto que, pese a las denuncias de fraude, logró llevarse a cabo antes de la hora prevista, en un ambiente apresurado y deslucido. La prisa parecía reflejar las tensiones acumuladas por la dilatada lucha entre gobierno y oposición. Una pugna que puso nerviosa a la cúpula chavista. Los primeros minutos los dedicó a agradecer a su corte de asistentes y a ordenar que los delegados de Rusia y China, que no hablaban español, comprendieran un discurso cargado de frases ampulosas y metáforas sobre resistencia. La idea de unidad y lucha contra enemigos externos dominó el tono. Hablaba pausado, como si las palabras le pesaran. Insistía en su narrativa de victoria sobre las adversidades. Mientras observaba con atención cada detalle de su discurso populista, me preguntaba: ¿A qué clase de adversidades se refería? El acto, más bien parecía diseñado para reafirmar su posición, que para ofrecer nuevas perspectivas. Habló mucho de paz, como si el despliegue de arbitrariedades cometidas en sus mandatos no formaran parte de la ecuación. Evitó cualquier mención directa a las protestas y a los cuestionamientos sobre la legitimidad del acto o la situación del país. En cambio, su intervención estuvo plagada de frases hechas sobre unidad y resistencia, pretendiendo imponer un relato en el que las palabras "paz" y "victoria" eclipsaban la realidad de un país fracturado. La posesión de Maduro, es la confirmación de que el ciclo continúa. Para los venezolanos el nuevo mandato, no es más que un recordatorio de que el futuro sigue secuestrado por los mismos de siempre. La dolarización informal es solo un parche en medio de una inflación que parece no tener freno. Fuera del recinto el panorama es sombrío. Estados Unidos ofrece recompensas por información sobre líderes chavistas. La Union Europea, que en otros tiempos buscó el dialogo, promueve severas medidas que podrían aislar aún más al régimen de Maduro. Llama la atención, el silencio desconcertante de los opositores, tal vez calculando su próximo movimiento. El vacío de sus pronunciamientos deja en el aire preguntas incomodas ¿Es resignación, estrategia o simple agotamiento tras años de una lucha desigual? El acto terminó, como empezó, sin emoción ni esperanza. Quedó en el aire una pregunta inevitable: ¿Qué le dirá la conciencia a Maduro, a sabiendas que perdió las elecciones y sigue aferrado a un poder que arrebató a Edmundo González, mientras medio mundo lo llama dictador?