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Opinión

La batalla política del 2023

Rafael Hernández Mestra
Rafael Hernández Mestra
Columnista
10 de enero de 2023

Las elecciones de octubre definirán el rumbo político del año, con comicios territoriales clave y la alcaldía de Bogotá estrenando segunda vuelta. El gobierno se juega su coalición y reformas.

Por Rafael Hernández M. Las elecciones del mes de octubre marcan la agenda política de este año. Será un año de intensa actividad proselitista que tendrá su día definitivo el 29 de octubre cuando en los 32 departamentos se elijan los gobernadores y diputados de las asambleas departamentales y en 1.101 municipios sus alcaldes, concejales y ediles de las juntas administradoras locales. Después de la pausa de fin de año ya se ha dado el banderazo, en algunos sectores, para la partida hacia unas elecciones que serán una buena medida de la marcha actual del gobierno, pues en este año se definirá el verdadero alcance de la coalición de gobierno del primer mandatario, ya que si el Presidente no logra concertar con los partidos de su gran alianza unas candidaturas viables y con opciones reales de conquistar algunas gobernaciones y las alcaldías de Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla, su administración sufrirá fisuras difícil de sanar. Una derrota del actual presidente en las elecciones territoriales de este año (lo que no es imposible), le pasaría al gobierno una cuenta de cobro que podría pagar con altos márgenes de inestabilidad política, ya que, sin el poder territorial, el jefe de Estado tendría que ajustar su agenda de gobierno para solventar la gestión de las políticas públicas, y su capacidad para definir quién será su sucesor se verían muy disminuidas. También estas selecciones tienen un hecho novedoso y es que los bogotanos estrenarán el sistema de segunda vuelta para elegir a su alcalde. Esta segunda vuelta se dará si se cumplen dos condiciones: que ningún candidato obtenga más del 40 por ciento de los votos y que no exista una diferencia mayor a 10 puntos porcentuales que el que quede de primero y de segundo. La idea de esta segunda vuelta es que el ganador tenga mayor de gobernabilidad al haber alcanzado el triunfo con porcentajes más sólidos y no con bastantes ciudadanos en su contra. Por otro lado, el Congreso, al retornar las sesiones también se pondrá a prueba la solidez con el gobierno al terminar de aprobar una reforma política que quedó a mitad de camino y dónde están pendientes otras como la pensional y la de la salud.