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Opinión

La ambulancias y sus negocios

Rafael Hernández Mestra
Rafael Hernández Mestra
Columnista
25 de julio de 2023

Las ambulancias, diseñadas para emergencias, han evolucionado. Sin embargo, su uso indebido, incluyendo transporte ilegal y un lucrativo negocio de "clientes" accidentados, es preocupante.

Por Rafael Hernández Mestra Se tiene como definición generalizada de que las ambulancias son unos vehículos que se encuentran acondicionados con un instrumental de primeros auxilios y especialmente diseñada para el transporte de personas enfermas o heridas; no llevan pito, corneta o claxon (como dijeran los mexicanos), sino una sirena de aviso sobre el techo para indicar preferencia de paso en carretera o calles en caso de una urgencia. También son usadas las ambulancias para proporcionar cuidados médicos a pacientes que se encuentran lejos de un hospital o bien para transportar al paciente a un centro médico donde se pueda seguir de cerca su evolución y practicarle un mayor número de exámenes médicos. Algún lector acucioso puede consultar la evolución que han tenido las ambulancias desde la Primera Guerra Mundial, que eran motorizadas, llegando a la Segunda Guerra Mundial y las que existen hoy con toda su modernidad. Su modernización ha sido abismal, pero también su uso no ha sido el debido, en muchos casos. En Colombia, son recordados muchos casos en que las ambulancias han sido usadas para transportar sustancias alucinógenas, para fugarse presos de muchas cárceles, y, en la misma ciudad de Montería, en la década de los años 70, un médico fue pillado en un retén aduciendo que llevaba un cadáver en una ambulancia cuando en realidad lo que llevaba era un alijo de cocaína, la cual empezaba a ponerse de moda. En Bogotá hace unos años una ambulancia activó la sirena para abrirse paso y era para comprar unas empanadas. Sin embargo, últimamente, las ambulancias, aparte del servicio para el cual fueron hechas, están prestando un servicio que se ha vuelto un negocio. El negocio consiste en llevarles "clientes" a las clínicas y funciona más o menos de la siguiente manera: Resulta que hay un cartel de ambulancias que les pagan a algunos moto-taxistas para que les avisen dónde ocurre un accidente. Al momento, al sitio del accidente llegan 3,4 y hasta 5 ambulancias a "pelearse" al accidentado y, estas a su vez, lo llevan a una clínica donde le pagan 120.000 o 180.000 por cada "cliente" accidentado que lleve. Muchas veces existen centros médicos a 10 o 15 minutos del accidente, pero las ambulancias lo llevan a las clínicas que le pagan la coima que muchas veces queda a una hora de distancia.