Juntos por los territorios, un propósito del 2024
Los nuevos alcaldes y gobernadores enfrentan el desafío de construir planes de desarrollo que impulsen el progreso. Con $224,5 billones en inversión, se busca cerrar brechas y transformar productivamente los territorios.
Por Hugo Guerrera Urrego El 2024 inicia con la llegada de los nuevos alcaldes y gobernadores. En ellos está el desafío de gobernar y planificar la nación desde la realidad palpable de los territorios. Y en el primer trimestre, el reto es construir con la ciudadanía los planes de desarrollo que respondan a proyectos estratégicos que apunten al cierre de brechas y al impulso de una transformación productiva con los mejores resultados de progreso y bienestar. El reto no es menor. Solo del Presupuesto General de la Nación se cuenta con $99,9 billones de inversión pública para 2024, de los cuales $20,6 billones están destinados para los municipios del Caribe; $13,2 billones para el Pacífico; $27,3 billones para la región Andina, y $6,5 billones para Bogotá. La Amazonía y la Orinoquía tendrán la más grande inversión pública de su historia, con $4,1 billones y $4 billones, respectivamente. Es decir, un aumento del 27,7 % de inversión para las regiones en comparación con 2023. A estos recursos se suman los $14,1 billones del Sistema General de Regalías y los $40,1 billones provenientes de los recursos de las gobernaciones y alcaldías, para un total de $224,5 billones este año. Para garantizar que estos recursos generen un verdadero impacto es necesario repensar la planeación. Tenemos que romper la lógica de ejecutar por municipio y departamento. Ya es hora de tomar las particularidades de los territorios y las relaciones funcionales entre estos y sus complementariedades como base para la construcción de los nuevos planes de desarrollo territoriales. Con miras a este gran reto que asumen los nuevos mandatarios, desde el segundo semestre del 2023, el Gobierno Nacional, por medio de Planeación Nacional, el Ministerio del Interior, Función Pública y la ESAP, junto a otras entidades, viene implementando una estrategia para recuperar y fortalecer el carácter de la planeación territorial, desde el acompañamiento a la formulación de los programas de gobierno de los más de 132.000 candidatos que participaron en la contienda electoral de octubre pasado, hasta el apoyo en los procesos de transición, empalme, rendición de cuentas y definición de retos a partir de los cuales deben plantearse las nuevas hojas de ruta de los territorios. El siguiente paso, que arrancó este primero de enero, parte de entender las necesidades de los territorios. Pero no solo desde una asistencia técnica, sino también desde una cooperación para que los nuevos mandatarios y sus equipos de trabajo puedan construir, de manera participativa e incluyente, planes de desarrollo ajustados a las realidades de las regiones, a los principios del manejo responsable y eficiente de los recursos públicos, y a los programas de gobierno por los que fueron democráticamente elegidos. En esta última etapa tenemos que concretar, pero no de cualquier manera. Debemos tener acuerdos transparentes, que respeten la autonomía de las regiones, pero que también vean en la territorialización de la ley del Plan Nacional de Desarrollo una oportunidad para implementar los más de 800 proyectos estratégicos establecidos en 28 líneas de inversión. No puede haber duda: el futuro de los municipios está en saber aprovechar las relaciones funcionales con sus vecindades. Debemos reconocer que existen necesidades compartidas más allá de las fronteras y priorizar proyectos claves para el desarrollo y la transformación de las comunidades. Pero nada de esto será posible sin la articulación administrativa y fiscal entre la nación y los territorios. Planeación Nacional es el aliado técnico de los gobiernos territoriales y tenemos todos los instrumentos de apoyo para que estructuren de forma participativa las apuestas de desarrollo que guiarán la planificación de su gestión pública. Los planes de desarrollo nacional y territoriales se cumplen solo si trabajamos juntos alcaldías, gobernaciones, concejos, asambleas, Gobierno Nacional, Congreso y comunidades en pro de un gran pacto nacional por Colombia.