
¿Jóvenes a la derecha?

Un estudio revela un cambio ideológico en la juventud colombiana: aumenta la identificación con la derecha. Inseguridad y empleo son claves. El presidente Petro reacciona ante la transformación política.
Por José Manuel Acevedo Cuando en mayo de 2021, en plena ebullición de las protestas, les preguntaban a los jóvenes colombianos por su posición ideológica, el 65 por ciento se declaraba de centro, el 28 por ciento se declaraba de izquierda y solo un 7 por ciento decía ser de derecha. Con el paso de los años, este mismo estudio de la Universidad del Rosario, El Tiempo y la fundación Hanns Seidel, desarrollado por Cifras y Conceptos, muestra en su última medición un resultado muy diferente, en este año 2023. Ahora el 44 por ciento de los muchachos se declaran de centro (un 21 por ciento menos que en 2021); el 19 por ciento se dice de izquierda (es decir, un 9 por ciento menos que en aquella época), y lo más revelador del estudio es que un 37 por ciento, ahora, se identifica con la derecha, lo que significa 30 puntos porcentuales por encima de 2021. El presidente Gustavo Petro reaccionó a este estudio y se preguntó: "¿Qué vida van a tener los jóvenes que se dicen de derecha con una derecha que destruye la vida, la justicia y aplaude la muerte de la niñez?". No, Presidente; ¡por ahí no es!... Cuando les preguntan a los jóvenes –todos entre los 18 y los 32 años– cuáles son los problemas que más los afectan, el 55 por ciento dice que la inseguridad en las calles, y el 48 por ciento habla de la falta de empleo. El cruce de estas preferencias con el porcentaje de la juventud que se autodenomina de derecha, en un país evidentemente más inseguro como este que nos está tocando vivir y con una economía que no ha terminado de absorber a los jóvenes en el mercado laboral, hace a la juventud reflexionar sobre aquellas cosas que daban por sentadas y que, viéndolas mermadas en el presente, lleva a los jóvenes a interesarse legítimamente por esos temas y conectarse más con la corriente ideológica que se ha caracterizado por poner en sus máximas prioridades la economía libre, el orden y la seguridad en el país. Como la izquierda que ha gobernado en Colombia no parece haberse inventado una fórmula exitosa para abordar estos temas, la juventud comienza a decepcionarse y el péndulo, al igual que ocurrió en las últimas elecciones regionales, arranca a girar hacia la derecha, anticipando lo que podría pasar en 2026. En vez de estar llamando a esta nueva juventud "facha" y "retardataria", el presidente Petro y los gobiernos de izquierda elegidos en algunas regiones tendrían que estar analizando cómo integran con sus acciones a este sector poblacional colombiano, dándoles respuestas efectivas a sus preocupaciones, si no quieren perder lo poco que les queda. Por otro lado, los sectores de derecha tradicional no pueden cantar victoria y deberían entender que la radicalización no es una alternativa para seducir a estos muchachos. No hay que olvidar que un buen número de ellos siguen declarándose de centro y que, cuando les preguntan a los jóvenes de derecha si sostendrían acuerdos o conversaciones con otros sectores distintos a ellos, una inmensa mayoría tiene en su radar la posibilidad de sentarse con campesinos, con indígenas, con personas que están en la otra orilla, como una muestra de que no es la polarización lo que les interesa y eso es muy positivo. Estos jóvenes que se están pronunciando en jornadas como la del domingo pasado creen más bien en una 'nueva derecha' que no los jale a los extremos y les permita, como dijo Carlos Fernando Galán en su discurso, reconocer "lo bueno del otro" y trabajar en equipo. Hay que leer y entender bien a este nuevo país que se está abriendo paso. Las simplificaciones suelen resultar demasiado peligrosas y no hay proyecto político, en la Colombia actual, que pueda darse el lujo de desconocer estas realidades. Colombia votó y las conclusiones saltan a la vista.