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Opinión

Jorge E. Gaitán dos caminos teóricos hacia el populismo

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
11 de abril de 2025

Tras el magnicidio de Gaitán, se debate su ideario. Contrario al socialismo, su formación positivista y admiración por Mussolini influyeron su populismo, cuestionando su impacto en la Colombia de la época.

Por Valmiro Sobrino Oliveros Desde ese magnicidio (9 de abril-1948) mucho se ha escrito sobre el ideario ideológico de Gaitán. Sea lo primero descartar que Gaitán profesó jamás una postura ideológica marxista ni socialista. Por el contrario, su ideario político estuvo muy alejado de esta doctrina y curiosamente en contra de ella. Para entenderlo hay que abrevar en las dos corrientes, teórica y política, de la formación intelectual y social del caudillo. Estudió derecho penal en la Universidad de Roma, alumno de Enrico Ferri y tuvo por él una admiración casi rayana en la idolatría. Ferri era el maestro europeo de la teoría positivista del derecho penal; que al contrario de Lombrosio, quien creía en la personalidad criminal inmanente (teoría subjetiva); Ferri se asentaba en la sociología criminal en la que la conducta delictiva era un producto de factores cosmotelúricos, entre ellos el status económico, la posición social y el medio ambiente. Esta sólida formación positivista del discurso criminológico puso a Gaitán en la dirección de proponer profundas políticas públicas de prevención del delito. Por otro lado, en lo político, vivió el proceso italiano de la creación del Fasci de Benito Mussolini que combatía en las montañas de Calabria con los "Camisas Negras" por el poder y se embebió en su oratoria virulenta que el caudillo colombiano admiraba y desarrollaba en las plazas públicas magistralmente. Prueba de ello fue la huelga de taxistas que tuvo que afrontar cuando fue alcalde de Bogotá porque quiso uniformar a todos los taxistas con camisas negras al estilo Mussolini. Gaitán fue un militante del partido liberal y en su programa del Unirismo no se encuentra una sola alusión a una posición socialista sino por el contrario; increíblemente, posiciones fascistas que fue lo que aprendió en Italia. Y eso explica su condición caudillista y su tendencia populista hasta afirmar en la plaza pública que "Y no soy un hombre; soy un pueblo". Su exacerbado discurso contra la oligarquía y contra la corrupción encontró, como todo populismo, un eco profundo en las masas marginadas. Hoy, 70 años después, nos preguntamos si Gaitán en la presidencia ¿hubiese sido capaz de cambiar a una Colombia semifeudal como aquella, sin vías, sin escuelas, sin servicios básicos, con un analfabetismo de casi el 70 %, sin transporte, sin energía, sin comunicaciones? O, ¿quizá hubiese sido un fallido experimento populista?...