
Inundaciones en Córdoba

El frente frío que atraviesa el mar Caribe está generando intensas precipitaciones en Córdoba y, como consecuencia, dos inundaciones simultáneas con causas distintas.
La primera corresponde al río Canalete, que afecta al municipio del mismo nombre, a Los Córdobas y a sectores rurales de Montería. Esta inundación del valle responde a lo que se conoce como una creciente de monte, originada por el aumento del caudal del río y por la escorrentía superficial proveniente de las zonas montañosas. Se trata de inundaciones rápidas que requieren un adecuado ordenamiento ambiental del territorio con el fin de reducir el riesgo en zonas altamente vulnerables. Un ejemplo claro es la necesidad de considerar seriamente la reubicación del corregimiento de El Ébano hacia áreas de menor riesgo, dado que históricamente ha sido afectado por este tipo de eventos. La segunda inundación está asociada al río Sinú, que según información de las autoridades ha causado graves afectaciones a su paso por Montería. Existe además el riesgo de que la situación se agrave en el Bajo Sinú, donde ya se presentan reboses del cauce y rupturas de diques. Ante la inundación más severa de las últimas décadas en el valle del Sinú, es necesario reflexionar sobre varios aspectos fundamentales. En Colombia, el Sistema Nacional Ambiental es responsable de la gestión y protección del medio ambiente. Aunque su estructura institucional es adecuada, la información no fluye con la oportunidad ni la profundidad técnica requeridas. En Córdoba, la autoridad ambiental regional no cuenta con pronósticos climáticos más avanzados que los disponibles para la ciudadanía. Se hace indispensable una mayor articulación entre el IDEAM y las autoridades ambientales que permita generar información técnica sólida para la toma de decisiones. Las inundaciones no se pueden evitar, pero sí manejar mejor mediante el conocimiento detallado del comportamiento hidrológico de las cuencas. En este contexto resulta necesario replantear la licencia ambiental de la presa multipropósito de Urrá, priorizando el manejo de inundaciones sobre la generación de energía. Al igual que ocurrió en diciembre de 2010, las aguas han salido nuevamente por el vertedero. Si bien esto es comprensible en temporada de lluvias, preocupa que se haya presentado en ocasiones recientes durante el verano, situación que amerita una revisión técnica rigurosa. Cuando se anuncia una descarga por el vertedero de 1.200 metros cúbicos por segundo hacia un cauce con capacidad de solo 800, es claro que el excedente termina inundando el valle y afectando a las comunidades ribereñas. Sin señalar responsabilidades, los hechos indican que existen aspectos por mejorar. La presa no podía evitar totalmente las inundaciones, pero sí pudo contribuir de forma más efectiva a su mitigación implementando un mayor factor de seguridad y una información más oportuna a las autoridades. Lo indiscutible es la grave afectación social y económica que hoy enfrenta Córdoba. El cambio climático es una realidad y exige respuestas serias, técnicas y responsables orientadas a la mitigación y adaptación.