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Opinión

Inteligencia natural

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
12 de agosto de 2023

El valor de cada trabajo es crucial para el progreso. Desde el fontanero hasta el científico, todos contribuyen. La ciencia, por encima de intereses políticos y económicos, es clave para un futuro próspero.

Por Olga Lucía Bustamante Madrid Mí aporte, tú aporte y el de ellos, es importante para la prosperidad personal, comunitaria y del planeta. Ninguna persona es un don nadie pintado en la pared, ningún insecto es excedente en la naturaleza. Todo tiene una razón de ser indispensable en los procesos orgánicos, ambientales, sociales, productivos y económicos, etc. Es la sumatoria de todas esas fuerzas las que nos hacen crecer o decrecer, avanzar o detenernos. En la obra magnánima de la creación ningún escalón sobra ni es innecesario. Es por eso, que, en la convivencia humana es indispensable la labor del fontanero, artesano, empacador, transportador, cultivador, cuidador, operario, regente, calculista, sanador, constructor, defensor, gerente, presidente, etc., etc… interminable la lista. La fachada de mi casa no estaría impecable si no existiera el pintor en altura. El estante del súper no se vería surtido de no ser por el campesino que labró, sembró, cuidó, recolectó y trasladó hasta el sitio final sus productos. No encontraríamos comida preparada y diversa, sino existiera quien la prepara. Las calles y parques no estarían limpios, de no ser por los empleados del servicio de aseo, con sus vehículos apropiados, su fuerza y su disposición para limpiar. Por eso no hay labor que no merezca reconocimiento respeto y agradecimiento. Existen habilidades innatas, otras aprendidas y estudiadas; bienvenidas todas. Del cubrimiento de las necesidades humanas nació la necesidad de estudiar, entender y aprender. Hoy, han aparecido muchas otras disciplinas antes desconocidas, muchas importantes, en la nueva organización social, económica y política. Tanto las actividades clásicas como las nuevas requieren de los principios rectores equilibrados y coherentes que deben guiar la convivencia, para que sea armoniosa. Muy a nuestro pesar, se ha invertido el orden de prioridades, en el desarrollo de estas funciones. La Ciencia, la investigación limpia, que podría empoderar a la sociedad para que fuera próspera y sana, hoy está bajo el dominio del poder económico y político inescrupuloso, regido por intereses que bloquean los fines altruistas. Esas tres fuerzas unidas, mirando hacia el mismo objetivo, disminuirían la desigualdad, la pobreza, la ignorancia, las enfermedades y el subdesarrollo. Habría más esperanza y justicia, una naturaleza más próspera en beneficio de toda la especie humana. "Ciencia sin conciencia no es más que ruina del alma." Decretó François Rabelais. Este es un verdadero caso de oportunidad, despreciado por mentes de pensamientos mezquinos, que no alcanzan a dilucidar el mundo creado, libre y próspero. Gentes que se autodenominan dioses.