
Instigador acreditado

El decreto de consulta popular de Petro aviva temores de autoritarismo en Colombia. Analizamos la creciente tendencia del presidente, cuestionando sus verdaderas intenciones y el futuro del país.
El anuncio de la convocatoria a una consulta popular por decreto por parte del presidente Gustavo Petro no debería sorprender a los colombianos. Desde su ascenso al poder, las acciones y discursos del mandatario han revelado una tendencia alarmante hacia el autoritarismo. Los ciudadanos deben preguntarse si este es el camino que desea seguir quien se ha presentado como un líder progresista. La historia reciente nos enseña que los líderes autoritarios a menudo comienzan con medidas que, en apariencia, buscan el beneficio de la comunidad, pero que, en el fondo, responden a la ambición desmedida de permanecer en el poder. Desde que llegó a la Presidencia, Petro siempre mostró sus reales intenciones y para ello puso por delante a sus seguidores, a quienes llama el pueblo. Nunca quiso consolidar la unidad nacional, que siempre propuso, pero sobre la que no tuvo la más mínima intención de que esta fuera exitosa, porque pretendió imponer sus ideales por encima del consenso, tal vez preparando el terreno para lo que ha soñado, instigar a una lucha popular y una revolución para tomarse el poder, sin importarle que el país arda en llamas. Colombia ha demostrado tener unas instituciones firmes, con el respeto a la constitución, y ninguno, puede estar por encima de ellas, por más que pretenda creerse un reyezuelo. En manos de las altas cortes está que Colombia no caiga en una dictadura, la misma que muchos advirtieron.