
Inquebrantable

Un padre lucha por justicia ante un sistema ineficaz. Tras décadas de impunidad, el feminicida de su hija es finalmente capturado, revelando la herida abierta de las víctimas y la urgente necesidad de cambio.
Por Glenda K. Fuentes La determinación inquebrantable de un padre para honrar la memoria de su hija se enfrenta valientemente a un sistema judicial inoperante que sigue permitiendo la impunidad de los perpetradores de la violencia contra la mujer. Durante tres décadas, Martín Mestre Yunez luchó incansablemente contra la injusticia. Resultaba sorprendentemente sencillo para Jaime Saade, condenado en ausencia por el horrendo crimen de homicidio y violación de una joven barranquillera, llevar una vida aparentemente normal en Brasil bajo una nueva identidad. Henrique Dos Santos, como se hacía llamar, creía haber borrado la violencia y el horror que aún manchaban sus manos. Sin embargo, la cruda realidad de lo vivido por Nancy y otras víctimas de feminicidio es desgarradora y pone en evidencia la vergonzosa falta de responsabilidad social y eficacia de nuestro sistema judicial. El tiempo no transcurre igual para aquellos que esperan justicia y verdad. La puerta hacia el dolor parece permanecer abierta, especialmente cuando los causantes de estos crímenes continúan sin sanción, caminando libremente por nuestras calles. Cada paso de su libertad es un puñal en el alma de aquellos que, si bien no pueden devolver el tiempo, podrían enfrentar el duelo y tratar de seguir adelante al ver caer todo el peso de la ley sobre ellos. Y es que, ¿cómo se cicatriza una herida que permanece abierta? La historia de Martín Mestre y su familia no es ajena a la de muchas otras familias víctimas de la cobardía de hombres que creen que su valía está en la fuerza y que tienen el poder de obtener de una mujer mucho más de lo que esta quiere darles. Su lucha por la justicia y la verdad ha sido dura. Además de enfrentar las divergencias geográficas y jurídicas, este admirable padre también afrontaba una a nivel interno: la interpretación de la ley respecto a la prescripción de la acción penal y la de la pena. Para algunos juristas, la pena ya había prescrito en 2023 conforme al Código Penal colombiano. Sin embargo, la pena está vigente, y el tiempo que tenía el Estado para hacer cumplir una condena no había prescrito. Por tanto, Saade, con su llegada a Colombia, empezará a pagar por su crimen. Si bien el logro de esta familia, especialmente de este padre, es innegable: después de una larga espera, finalmente se hizo justicia. No podemos pasar por alto el daño adicional causado por la inoperancia del sistema judicial, al negarles la oportunidad de vivir su duelo de manera tranquila y adecuada. Perder un hijo ya es un dolor inimaginable, pero tener que enfrentarse a un sistema judicial ineficiente que prolonga el sufrimiento es aún más desgarrador. "En un sistema verdaderamente justo, el feminicidio no sería solo un crimen, sino una vergüenza colectiva que nos mueva a la acción y al cambio."