Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Ingenuidades e incoherencias

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
26 de noviembre de 2023

Los triunfos futbolísticos y el clima electoral parecen calmar ánimos en Colombia. Sin embargo, el autor cuestiona las políticas gubernamentales, advirtiendo sobre posibles riesgos y contradicciones.

Por Álvaro Bustos González* Los triunfos de Colombia sobre Brasil y Paraguay en fútbol parecen haber traído paz a los espíritus belicosos del acontecer nacional. O quizá fue el resultado de la justa electoral reciente y los abucheos en los estadios los que han hecho calmar las aguas de los trinos insultantes, a pesar del amargo paréntesis twittero por el triunfo de Javier Milei en Argentina. Los llamados cacaos, objeto de insultos y acusaciones de esclavismo, ya se sentaron a manteles con el poderoso y almorzaron posta cartagenera con puré de yuca y helados de frutas servidos, como en un nevado, sobre las mismas frutas, todo lo cual se pasó con unos buches de Kola Román dietética, que para el caso sirvieron de bajativo. No es el momento de hacerse ilusiones. El presidente no es un empresario, es un político formado en el marxismo-leninismo, cuya personalidad alberga el ruinoso espíritu de la megalomanía. Eso está claro. Por encima de él no está la razón ni la virtud: ahí solo acampa su visión preconcebida, teórica, de un socialismo revolucionario y desueto que no ha parido una sola criatura de provecho a través de la convulsa historia de los pueblos que han caído en sus garras. No les vaya a ocurrir a los cacaos que, de la noche a la mañana, aparezcan ahorcados con su propia soga. Suele ocurrir cuando se pierde el sentido de la prudencia y los espejismos se apoderan de los hombres de buena voluntad. ¿Puede haber algo más incoherente que prohibir aquí la exploración de hidrocarburos y luego salir, con el alma contrita de solidaridad, a proponer inversiones gasopetrolíferas en suelo ajeno, que, además, favorecerían a una dictadura repudiada unánimemente por el mundo democrático? ¿Qué se hizo el amor por el medio ambiente y la preocupación universal por el cambio climático? Todo eso, como es fácil advertirlo, no son sino poses demagógicas y populistas, porque detrás no está sino la "hermandad de los pueblos", una muletilla propia del internacionalismo comunista. No creo que las preocupaciones presidenciales por la educación pública estén exentas de un propósito de adoctrinamiento ni que la largueza con que se trata a guerrilleros y narcotraficantes sea inocente. El diablo está en los detalles, y estos son evidentes. Tampoco es gratuito el silencio frente a Hamás, el grupo terrorista que hábilmente es confundido con el pueblo palestino. Abran el ojo. *Decano FCS, Unisinú -EBZ-.