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Opinión

Infancia en riesgo: ¿Hasta cuándo?

Glenda K. Fuentes
Glenda K. Fuentes
Columnista
2 de noviembre de 2024

La violencia contra niños y adolescentes en Colombia es alarmante. Datos de 2023 revelan miles de casos de lesiones y muertes, exigiendo acción y protección.

Por Glenda K. Fuentes ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando el dolor de aquellos que deberían ser nuestra prioridad? Los niños y adolescentes que sufren violencia, abandono y desprotección están esperando que alguien hable por ellos, que alguien detenga su sufrimiento, que alguien actúe. Pero mientras los días pasan, su dolor sigue perpetuándose. Pensar en el bienestar de los niños, niñas y adolescentes debería ser un tema central en cualquier sociedad. Sin embargo, en nuestro país, muchas infancias están lejos de vivir en entornos protegidos. Los datos de Medicina Legal en 2023 nos recuerdan la gravedad de esta situación: más de 30.000 casos de lesiones a menores entre 0 y 14 años. Dentro de estos, 21.584 corresponden a presunto abuso sexual, 4.796 a violencia intrafamiliar y 2.796 a violencia interpersonal. Aunque estas cifras ya son alarmantes, apenas muestran una fracción de la realidad; lo que no está en las estadísticas puede ser con creces mayor a estos números. Es desgarrador imaginar que muchos de estos niños, en lugar de experimentar la seguridad y el cariño que necesitan, enfrentan el dolor y el abandono en sus propios hogares. Los niños llegan al mundo para ser cuidados, pero para demasiados, su entorno no es de amor, sino de miedo. Lo más doloroso es que la violencia no siempre proviene de extraños. A menudo, los agresores son aquellos que, más allá del deber, deberían tener el instinto natural de proteger y cuidar. En su Sentencia No. T-339/94, la Corte Constitucional nos recordó que "la maternidad no es un mero asunto biológico, sino, ante todo, una actitud afectiva y espiritual que implica un estatus tendiente a la protección y promoción del menor, fundada en el amor." Ser madre o padre no se limita a un vínculo de sangre; implica un compromiso auténtico de cuidado y respeto hacia los niños. La gravedad de la situación aumenta cuando observamos las estadísticas de muertes violentas: en 2023, Colombia perdió 123 menores por homicidios y 104 por suicidios. Es especialmente impactante que dos de esos suicidios ocurrieran en niños de entre 5 y 9 años, y los restantes 102 en adolescentes de entre 10 y 14. Estas cifras no pueden quedar en el olvido; deben ser un llamado de alerta sobre la desesperanza y vulnerabilidad en la que viven muchos de nuestros pequeños. ¿Qué estamos haciendo como sociedad? ¿Dónde está la indignación colectiva que debería encenderse con cada caso? Más allá de un post, ¿dónde están las propuestas, los círculos seguros que deberíamos construir para protegerlos? Es imposible que esta situación no nos interpele. Todos los niños y adolescentes deberían vivir rodeados de amor y seguridad. No hay que esperar que el dolor toque a los nuestros para alzar la voz. En cada uno que sufre, tenemos responsabilidad, ya sea por no actuar o por normalizar lo que es inaceptable. Si fuera el tuyo, ¿qué?