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Opinión

Incomodando la indiferencia

Glenda K. Fuentes
Glenda K. Fuentes
Columnista
25 de noviembre de 2023

La violencia contra la mujer persiste: una de cada tres mujeres sufre abusos. Datos alarmantes y feminicidios exigen acción global. ¡No al silencio!

Por Glenda K. Fuentes La violencia contra la mujer es un tema que nos incumbe a todos. Me niego a creer que se guarde silencio ante los abusos aberrantes que sufren nuestras niñas y mujeres diariamente. En el ocultamiento de esta violencia yace la negación de su existencia. La invisibilidad de estas atrocidades perpetúa lo que sucede, y el silencio hace que perdamos de vista la magnitud de este horror. Vivimos en un mundo desequilibrado, donde algunas mujeres gozan en teoría de plenos derechos, mientras que en otros lugares están visiblemente con miedo y con la libertad sujeta a la cultura o la religión. Cada año, el 25 de noviembre conmemoramos el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, buscando generar conciencia sobre esta problemática a través de actividades de prevención y divulgación. Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos indicadores no disminuyen. Aproximadamente una de cada tres mujeres en el mundo sigue sufriendo violencia física o sexual en algún momento de su vida, y alrededor de 137 mujeres son asesinadas cada día en el mundo por motivos de género. Mujeres y niñas constituyen el 70% de las víctimas de tráfico humano. Estas cifras son alarmantes y nos muestran que aún hay mucho trabajo por hacer. Es mejor incomodar al hablar que ser cómplice al callar. En el caso de Colombia, la situación no es diferente. Según datos de la Fiscalía General de la Nación, en el primer semestre de 2023, se han registrado 301 casos de feminicidio en el país, sin mencionar los homicidios de mujeres que no fueron tipificados con este tipo penal. Estas cifras nos indican que la violencia contra las mujeres es una realidad innegable que debe ser combatida de manera decidida por toda la sociedad, no por unos pocos. La lucha contra la violencia hacia la mujer no solo debe recaer en las autoridades y en las instituciones; todos debemos contribuir desde nuestro entorno. Si bien la educación, la sensibilización, el empoderamiento y la implementación de políticas públicas adecuadas son herramientas clave para erradicar este flagelo y garantizar que las mujeres tengan una vida digna y libre de violencia, también es cierto que nuestra voz es el instrumento más eficaz para materializar un cambio real y efectivo. ¡Por eso, debemos actuar! No se puede seguir normalizando violencia y su indiferencia. No nos tiene que pasar a nosotros o a nuestros cercanos para hacer visible hechos que llevan siglos hiriendo almas y cobrando vidas. Lo que está mal, está mal, sin discusión alguna y se tiene que decir. Así que no te quedes callado: "Lo que no se muestra parece no existir, y lo que no existe difícilmente se percibe como una realidad que urge abordar". Si incomoda, ni modo. Es mejor incomodar al hablar que ser cómplice al callar.