
Imagínese ser el Presidente

Un congresista anticorrupción, ahora en el ojo del huracán. Acusaciones de financiación ilegal salpican al presidente Petro y a su hijo, reviviendo fantasmas de impunidad.
Por José Armando Benítez Tuirán Imagínese emprender una cruzada contra la corrupción, el tráfico de influencias y el ingreso de dineros turbios a las campañas políticas y convertirse en el mejor congresista en temas de control político del país. Dedicar toda su vida política y pública, a exigirle a las denominadas ías, que hagan su trabajo; que investiguen, que imputen, que acusen, que condenen... que hagan justicia. Calcule la decepción de ponerse en esa tarea en un país como el nuestro, dónde la impunidad campea, donde todo parece tener precio, donde los de cuello blanco han hecho y deshecho e históricamente no les ha pasado nada. Ahora piense que todo cambia. Que por fin el país entendió que usted era la solución. Que solo con la llegada de alguien tan pulcro, tan perfecto, podríamos iniciar la construcción de un nuevo país. Un país donde la corrupción no tendría cabida, donde el tráfico de influencias acabaría, donde nadie comerciaría con los dineros públicos, donde la justicia reinaría. Y usted por fin gobierna este país. Pero figúrese que, contradictoriamente a todo lo que usted había pregonado, son usted y su campaña los que están entre dicho, que las acusaciones del ingreso de dineros producto de actividades ilegales son hacia usted. Y aún peor, que ha sido uno de sus hijos quien ha gestado parte de ese entramado, quien sin ningún reparo ha recibido dinero de personajes cuya reputación solo es buena en el mundo del hampa. Cierre los ojos y visualice a su hijo sentado en el banquillo, acusado de enriquecimiento ilícito, lavado de activos y de otras barbaridades, a las que usted siempre había denunciado. Escuche la voz triste de su hijo diciendo que colaborará con la fiscalía, que hará delaciones. Todo porque se enteró de que la fiscalía conocía sus últimos movimientos. Usted que está leyendo no es el presidente Gustavo Petro, pero si usted es padre, comprenderá el difícil momento que atraviesa el mandatario. Muchos lo han alabado por haber hecho público que no intervendrá en el proceso, pero que más le toca hacer a una persona que se ha dedicado a señalar este tipo de actos, era lo lógico, un poco de congruencia. Esperemos a ver qué pasa con el hijo del Presidente, a ver en qué termina todo esto. El gobierno del cambio, llegando casi a su primer año, se parece mucho a lo que habíamos tenido siempre.