
Ideología de género

La doctora Melissa Chacón, PhD en estudios de género e investigadora asociada de la Universidad de Yale, acaba de descubrir el agua tibia: la ideología de género sí existe, y es el producto, según ella, de una manipulación religiosa y biológica que han hecho los interesados en establecer “un sistema de creencias, ideas y normas que determinan el orden social, político y económico en el que vivimos”, y todo a partir de la forma de nuestros genitales al nacer, que es la que determinaría el papel que debemos ejercer en un sistema social preestablecido. Como quien dice, somos víctimas de la genitalización de la existencia.
Pero la idea más deslumbrante, el culmen de la brillantez, sobreviene cuando la doctora Chacón afirma que "tanto la religión como la biología son creaciones humanas, interpretaciones y teorías para describir y explicar el mundo que habitamos", que, "como creaciones humanas, no son neutrales, sino ideologías muchas veces contradictorias". Muy bien. No voy a entrar en análisis ni en discusiones teológicas que no me corresponden, porque tengo plena conciencia de la noción de Dios y su imperiosa necesidad para muchas personas, aun razonables, que no confunden la ciencia con la fe. Aquí se trata de advertir que las investigaciones científicas propiamente dichas, y con esto me refiero a las ciencias naturales, no tienen nada que ver con las ideologías. Para el caso, recuerden el estruendoso fracaso de Lysenko, el biólogo comunista que pretendió demostrar que la agricultura y su productividad obedecían a las estrambóticas teorías marxistas aplicadas al cultivo de la tierra. La ciencia de verdad, la que, con todo rigor, puede corroborar las realidades de la naturaleza y su evolución, está muy alejada de las especulaciones sociológicas contemporáneas, basadas más en relatos que en hechos verificables. En este sentido, el sexo está determinado genéticamente, pero eso no implica que ese hombre o esa mujer vayan a cumplir un rol predeterminado hacia el bien o hacia el mal, puesto que esto surgirá, fundamentalmente, de la educación y los valores que se le inculquen al niño o a la niña en su hogar, la calidad de sus estudios, sus virtudes ciudadanas aprendidas y el sentido que cada uno le confiera a su breve paso por este mundo. No creo que se justifiquen doctorados para proponer tesis ilógicas y sesgadas que parten de la autovictimización y los prejuicios, esos sí, de género. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.