
Hundimiento advertido

La reforma tributaria de Petro fracasó en el Congreso, confirmando su inviabilidad. La oposición, la economía inestable y la falta de consenso condenaron el proyecto.
El reciente desenlace en el Congreso de la reforma tributaria promovida por el gobierno de Gustavo Petro era crónica de una muerte anunciada; nunca hubo ambiente en el legislativo para sacar adelante la que también fue llamada ley de financiamiento. Desde su concepción, este ambicioso proyecto encontró un terreno minado con una férrea oposición política, descontento social y una economía aún tambaleante tras los estragos de la pandemia. Como si fuera poco, el Gobierno tampoco hizo mucho esfuerzo por tratar de conciliar la reforma con los sectores que desde meses atrás anunciaron su voto negativo. Por el contrario, se lanzó una advertencia contra los congresistas, responsabilizándolos de la parálisis que sufriría el país si no se aprobaba. Todo inició mal. Se estructuró un presupuesto para la Nación en 2025 con fuentes de dudosa procedencia y para colmo pretendía adicionarle, primero 12 billones de pesos, luego 11.5 billones y al final $9.8 billones, un mar de improvisaciones impresentable para un tema que debió tratarse con rigurosidad. Pero estos parecen no ser los atributos de la administración Petro, que difícilmente reconocerá los errores cometidos en la estructuración del presupuesto y como siempre culpará a otros, en este caso al Congreso. Es la primera vez que a un Gobierno le hunden en el Congreso su presupuesto.