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Opinión

Hora de la decisión

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
28 de mayo de 2026

Un total de 41,421,973 colombianos tenemos la oportunidad este 31 de mayo de 2.026, decidir con el voto el rumbo que tendrá el país en los próximos cuatro años, en cabeza de quien sea elegido presidente en unas elecciones que muestran un panorama dividido entre quienes consideran que estamos "manga por hombro" y los que buscan mantenerse en el poder gobernando para unas minorías.

Uno de los puntos neurálgicos de esta situación, es la pervivencia de una economía de mercado asociada a un sistema democrático en lo político y al bienestar de su población, frente a uno estatizado que no ha resuelto sus asuntos de producción y se financia al debe porque las rentas y sus tributos, no crecen lo suficiente para hacerle frente a un gasto desaforado que actúa sin respetar leyes o normas. Conexo con lo anterior, está lo que algunos pensadores llaman superestructura o forma de pensar derivada del ambiente en el que se desenvuelven las relaciones sociales. Aquí juega un papel muy importante el reino de la libertad, donde la iniciativa de cada persona, la privada, es sagrada y nadie, especialmente el Estado, debe meterse en ella. Caso intimidad de las personas y las fachadas de las viviendas que hacen parte integral del inmueble, y el propietario tiene el derecho de dominio sobre ella y cualquier intervención publicitaria (como grafitis o murales) en la fachada, requiere el permiso expreso del propietario y de las correspondientes autoridades. De no haber esta restricción o derecho, el paso siguiente sería el acceso al interior de las casas de habitación y el desalojo de sus propietarios por los invasores. El riesgo más grande de la pérdida de la iniciativa privada es que empiezan a desaparecer los sueños de los jóvenes que aspiran a concretar un mundo de ilusiones a través del estudio, el deporte, las artes y la misma cultura que pierde la esencia de esta: pensar libremente y encontrar un Estado que estimule el crecimiento personal para transformar las relaciones sociales, a través de políticas ajustadas a los cambios del entorno. Para superar este dilema, los votantes deben hacer el ejercicio mental más allá de la emoción, sopesando lo que conviene y requiere el país y la trayectoria de los candidatos para ver lo que son y representan, a la manera como elegimos el mejor producto en el mercado. Decisión que se toma no para salir del paso, sino con la convicción de ser los legítimos electores de quien estará al frente de los destinos del país, empleándose a fondo para llevar entre todos, el desarrollo y bienestar de la población. ¡Aprovechemos la oportunidad que está en nuestras manos!