
Herir sin tocar: Violencia vicaria

La violencia vicaria, que instrumentaliza a los hijos para dañar a la madre, emerge como un problema global. Se requiere acción urgente para visibilizar y combatir esta forma de violencia de género.
Por Glenda K. Fuentes Reconocer las situaciones de violencia cotidiana hacia las mujeres y adoptar una postura crítica al respecto resulta socialmente complejo. Un claro reflejo de esto es que, aunque esta violencia ha existido siempre, solo recientemente ha ganado visibilidad y se reconoce como un problema global urgente que requiere atención y acción. Que en el pasado haya sido un tema tabú o que se hayan normalizado estos comportamientos no significa que su manifestación sea algo nuevo. La realidad sobrepasa ampliamente las estadísticas, y basta con observar las noticias diarias en medios y redes sociales para comprender su impacto. Existen muchas formas de violencia de género contra la mujer. Una de las más dolorosas es la llamada violencia vicaria, que se ejerce hacia la madre mediante la instrumentalización de los hijos y cuya máxima expresión se da en el asesinato de estos. Resulta paradójico imaginar que alguien pueda dañar a quienes debería proteger, solo para herir de manera irreversible a su pareja o expareja. Son múltiples los casos en los que, ante la mirada de una sociedad pasiva, se silencian las voces de pequeños inocentes, quienes confiaron con ojos cerrados en alguien que les causó un daño irreparable. El agresor no necesita atacar físicamente a la madre para agredirla. Las acciones van desde buscar el distanciamiento entre los hijos y la madre, sembrando desconfianza y resentimiento hacia ella mediante mentiras, críticas o manipulación emocional, hasta llegar a la violencia física. Este fenómeno fue definido por la psicóloga clínica Sonia Vaccaro como violencia vicaria, describiéndolo como un tipo de violencia "contra la mujer, desplazada sobre personas, objetos y posesiones de ella para dañarla". La Corte Constitucional de Colombia también ha abordado este tema en varias sentencias, como la T-172 de 2023, donde la define vicaria "cualquier acción u omisión que genere daño físico, psicológico, emocional, sexual, patrimonial o de cualquier índole a familiares, dependientes o personas afectivamente significativas para la mujer, con el objetivo de causarle daño". La Corte reconoce además la gravedad de esta forma de violencia y su impacto en la estabilidad emocional y psicológica de las familias. Es fundamental que la sociedad esté informada y alerta para poder identificar estos casos y actuar a tiempo, pues muchas veces pasan desapercibidos al camuflarse bajo el disfraz de conflictos familiares. Sensibilizar a la comunidad sobre este tipo de abuso es esencial para fomentar una respuesta colectiva que rechace cualquier forma de manipulación o daño hacia los hijos con el objetivo de afectar a la madre. A nivel institucional, es igualmente crucial estar capacitados para actuar con enfoque de género. Identificar y atender estos casos con celeridad y sensibilidad, es asegurar que las víctimas reciban a tiempo apoyo legal y psicológico. "Unidos e informados, podemos construir una vida libre de violencia."