Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Hasta reemplazar la "política élite"

Carlos Rodríguez Santos
Carlos Rodríguez Santos
Columnista
31 de enero de 2026

Indiscutiblemente, el gobierno actual ha sido el gobierno del 'cambio' por ser, simplemente, la oposición de quienes nos han gobernado siempre, mal llamado de izquierda, pues, conforme a nuestra historia política, debería denominarse "gobierno independentista del siglo XXI".

Ciertamente, este gobierno dejó al descubierto la "élite extractiva" que venía gobernándonos, entendida como un grupo minoritario selecto que ha detentado el poder perpetuándose en él, para sus beneficios egoístas, mediante la implantación de un sistema partidista corrupto de negociación del derecho al voto, hasta degenerar en corrupción y narcoestado. ¡Esto es una realidad inocultable! De modo efectivo, los choques del presidente Petro con las ramas legislativa y judicial han dejado evidente la política elitista en Colombia, caracterizada por la concentración del poder, la riqueza y la toma de decisiones en pequeños grupos tradicionales, empresariales y políticos, limitando la igualdad social y la democracia real, con el agravante de que sin vergüenza comulgaron con el narcotráfico y el paramilitarismo. La ausencia de una mayoría en el Congreso dificultó la tarea social del ejecutivo y las altas cortes del país no han mostrado acercamientos al gobierno Petro; todo muy a pesar de que el pueblo, al despertar, dejó claro su apoyo en las decisiones del gobierno con sus movilizaciones, convencido de que esto empuja su agenda, por ser democrático nuestro Estado colombiano y, por tanto, las instituciones deben obedecerle y adecuarse. En este contexto, entonces, para votar a Senado y Cámara de Representantes, aplaudo que se podrá votar una vez por partido, v. g., Pacto Histórico como agrupación política (voto no preferente), pues debemos continuar con el cambio en la política hasta reemplazar la "política élite en Colombia", votando por el proyecto del cambio, y ese proyecto no lo representan los partidos políticos existentes desde antes de este gobierno actual y menos el "voto preferente" por pertenecer al sistema corrupto de negociación del voto; de forma que se requerirá excluir del Congreso a los "partidos y sus candidatos existentes desde antes de este gobierno del cambio". Logrado un nuevo Congreso con el "voto no preferente", queda fácil no tanto aprobar las reformas sociales, sino cambiar el "régimen", iniciando por reformar la justicia, que garantice su democratización. ¡Es más peligroso en manos de la élite que el mismo Congreso! Se las dejo allí.