
Hasta luego

En el Hospital San Jerónimo, se celebra la graduación de pediatras. El decano reflexiona sobre el conocimiento, la experiencia y el futuro de los nuevos especialistas en medicina.
Por Álvaro Bustos González* Apreciados amigos, jóvenes estudiantes, profesores invitados: Despedir a una nueva cohorte de especialistas en pediatría parece un hecho rutinario, pero no lo es. Cada vez que se cumplen los tres años de sus estudios, nosotros hacemos un recuento íntimo de la breve historia de los residentes, de sus capacidades y motivaciones, y siempre llegamos a la misma conclusión: la vida los juzgará, porque lo que nosotros hacemos es tratar de inculcarles el amor por la pediatría, ya que es imposible inocularles nuestra experiencia, por ejemplo, o los escasos conocimientos que hemos logrado atesorar a lo largo de la vida. ¿Qué será el conocimiento?, nos preguntamos con frecuencia en el servicio de pediatría del Hospital San Jerónimo, y siempre llegamos a la misma conclusión: el conocimiento es aquello que nos queda después de que se nos ha olvidado todo. Y como eso es así, hoy estamos en este recinto mayor de la Universidad del Sinú para recordar muchas cosas que en algún momento supimos, pero que ya han cambiado, o simplemente para corroborar que en la medicina, una profesión llena de incertidumbres, más vale dedicarse a estudiar a través del enfermo que entregarse a hacer elucubraciones sobre lo posible, a sabiendas de que los paradigmas de nuestra profesión suelen ser transitorios y siempre susceptibles de mejorarse con el paso del tiempo y las nuevas experiencias basadas en el método científico. Así las cosas, no me queda más que agradecer a los residentes por la organización de este evento y por la generosa exaltación de mi nombre en el mismo. Yo no he hecho nada diferente a lo que hacen cotidianamente los doctores Humberto González y Jorge Zapateiro, y por eso considero que este simposio, si de eso se trata, debe estar consagrado también a ellos. De mi parte, les deseo un grato porvenir, lleno de continuos aprendizajes y permanentes reflexiones sobre la vida y la muerte, para que nunca olviden que toda gloria es efímera, pero que un bien hacer profesional, honrado y bioético, es inolvidable en los anaqueles de la historia, al menos por un tiempo. A pesar de todo, no prescindan de las ilusiones, que ellas los harán más humanos. Muchas gracias. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-