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Opinión

Hasta el final

Rafael Negrete Quintero
Rafael Negrete Quintero
Columnista
7 de agosto de 2024

En Venezuela, Maduro enfrenta acusaciones de fraude electoral tras una jugada maestra de la oposición. La comunidad internacional exige transparencia mientras la represión aumenta y la incertidumbre persiste.

Por Rafael Negrete Quintero La pantomima oficialista en Venezuela continúa, y la gente de todo el mundo se está perdiendo en ese maremágnum de información y versiones encontradas. Por tanto, es válido aclarar las cosas. Maduro perdió las elecciones, como seguramente lo había hecho en ocasiones anteriores. Esta vez, la oposición, encabezada por María Corina Machado, realizó una jugada maestra: se aseguraron de tener las pruebas físicas de cada mesa donde tenían testigos al final de la jornada electoral. Una vez obtenidas dichas actas, las verificaron y las subieron a una página oficial para que el mundo entero pudiera conocer el fraude. Maduro y su séquito nunca imaginaron semejante estrategia y salieron presurosos, luego de la elección, a declarar su victoria. El tiro les salió por la culata al percatarse de que su conteo no se sostenía más que en las declaraciones del CNE y del propio Maduro, mientras que el de la oposición se sustentaba en más del 80 % de las actas de cada mesa en todo el país. La comunidad internacional salió presurosa a exigir las actas por parte de la autoridad electoral, y una semana después de la elección aún no las habían entregado. Finalmente, el lunes 5 de agosto, el jefe del CNE, Elvis Amoroso, entregó ante la Corte Suprema las presuntas actas de la elección presidencial en la que supuestamente resultó reelecto Nicolás Maduro, y pidió al máximo tribunal "certificar" el proceso tras denuncias de fraude de la oposición. Sin embargo, al día de hoy nadie conoce las presuntas actas oficialistas. Es, por supuesto, una opereta. Un espectáculo destinado a darle visos de legalidad a algo que no lo tiene, que al parecer busca crear el clima para orquestar una nueva elección en la que no se les escape ni un detalle. Hoy la represión abunda en las calles de Venezuela contra quienes salieron a manifestarse pacíficamente. Hay 2.000 personas detenidas y enviadas a cárceles sin ningún tipo de juicio ni orden policial para su retención, y se reportan al menos 22 muertos en las protestas. Mientras tanto, los venezolanos en el exilio y la comunidad internacional hacen un llamado a respetar la decisión expresada en las urnas que dio como ganador a Edmundo González. Las preguntas que debemos hacernos son: ¿Será esta presión suficiente? ¿Está dispuesto un gobierno que tiene control sobre todos los estamentos a ceder el poder perdido en las urnas, pero no reconocido, únicamente con la voluntad de cambio? ¿Logrará la oposición el cambio sin militares ni armas? Desde aquí hacemos votos porque así sea. Porque desde las cenizas resurja la esperanza del cambio en Venezuela. ¡Hasta el final, ni un paso atrás! Que la buena ventura los proteja.