
Hacia una región Caribe autónoma y autosuficiente (II)

La autonomía regional del Caribe, con marco jurídico y potencial económico, busca desligarse del poder central. Tras intentos fallidos, se impulsa un nuevo modelo de Estado.
Por Valmiro Sobrinos Oliveros En la entrega anterior me referí a la necesidad de crear una región Caribe autónoma y autosuficiente, desligada administrativa y económicamente del poder central y con sus propios organismos de poder regional. La Constitución de 1886, la de Núñez y Caro, derogó la de 1863, la de los Estados federales, soberanos y autónomos y creó un sistema de poder centralizado en el que las regiones perdieron totalmente su autonomía. Vino la Constitución de 1991 que instituyó el Estado Social de Derecho a establecer que Colombia es… "un Estado organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista…"; vale decir, ni federalista ni centralista sino con un elemento político y jurídico nuevo: La autonomía de los entes territoriales. Esta forma de organización estatal ha tenido éxito en muchos países como en España, por ejemplo. Las Comunidades Autónomas tienen una amplia autonomía para crear su propio gobierno e instituciones administrativas, preservar su cultura milenaria, sus costumbres, su propio idioma como ocurre por ejemplo en el País Vasco y en Cataluña. La autonomía regional está regulada a más del plinto constitucional citado, principalmente por la Constitución Política y la Ley 1962 de 2019 que establece las normas orgánicas para el fortalecimiento de las Regiones Administrativas y de Planificación (RAP) y define las condiciones para que una RAP se convierta en Región Entidad Territorial (RET). Tenemos pues el marco jurídico para actuar para que desde una gélida oficina de la paramuna bogotana que nos desprecia como cultura, no se siga resolviendo sobre nuestro destino. Hubo ya varios intentos fallidos. Los gobernadores del Caribe 2008-2011 se reunieron inspirados en el Documento Compromiso Caribe y allí se comprometieron a la ejecución de un plan estructural de gran impacto regional. El presidente Duque firmó la Ley de las Regiones que propende por un nuevo modelo de Estado: la creación de las RAP (Regiones Administrativas y de Planeación) para que los departamentos pertenecientes a cada región en alianzas, puedan explotar autónomamente y en conjunto recursos naturales compartidos, generar proyectos de desarrollo y de negocios en conjunto. Tenemos todo: Un PIB de 14.6% del nacional (179 billones) y una población del 22.8% de la nacional. ¡Ahora o nunca!