
Hacia dónde vamos

En una línea del tiempo se grafican tres segmentos representados por el pasado, el presente y el futuro, y en cada uno de ellos se ubican las personas mayores de 60, las que tienen entre 30 y 60 y las menores de 30 años que, de acuerdo con estos rangos, realizan su práctica social caracterizada por su menor o mayor intervención, que es inversamente proporcional con el tiempo vivido, es decir, que a mayor edad, menos ejecutorias en el presente, más en el pasado y pocas en el futuro.
Sin embargo, como el cuerpo se puede desdoblar en materia y energía, esta puede tomar ventaja respecto al primero y fluir mejor después de los 60, estando en mejores condiciones para tomar decisiones con mayor valor agregado que las espontáneas de la primera etapa, en las que es determinante la emoción y lo subjetivo y fácil víctima de los dogmas que nublan la mente para seguir descubriendo el mundo, acabando toda opción de resolver problemas. Hoy Colombia está sacudida porque la sociedad que evolucionaba bajo la convicción de obtener las cosas a través del estudio, el esfuerzo, la disciplina y el trabajo, dio paso al reclamo y la protesta para lograrlas, porque nuestros dirigentes le dieron muchas largas a la participación y solución a los problemas de la gente; por el contrario, cada vez se volvían más excluyentes y, lo peor, que siguen "armando" sus equipos, haciendo política, como si nada estuviera pasando. De esta forma, se llegó a un gobierno que bebió en las fuentes más radicales de interpretar las relaciones sociales, en tanto su tesis es la de acabar con la "vieja" sociedad, llevándose de por medio a la mayoría de la población que trabaja y produce la riqueza nacional, desconociendo que los ingresos que utiliza para cometer sus desafueros son producidos por la sociedad que quiere destruir, porque no se ha entendido que la tierra y sus elementos, por sí solos, no son riqueza. En efecto, la propiedad representada en edificios, tierra, vehículos y todos los medios de producción tiene acumulado trabajo humano y esto es lo que genera una renta producida por nuevo trabajo, que destina una parte para pagar por el uso de la propiedad; pero el nuevo producto es el que permite el crecimiento y desarrollo y ahí es donde debe estar esa generación de los 30, aplicando conocimiento, energías y transformando con la ciencia y la tecnología la "vieja" sociedad y no a través de la destrucción colectiva. Este escenario precisa de un entorno que lidere, fomente y posibilite que las personas apliquen sus talentos e inventivas y se dejen de lado las posturas que obstruyen las iniciativas del hombre que produce, recuperando la dignidad y haciéndose valer por lo realizado y no por el gesto adusto y la prepotencia.