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Opinión

Hacer y no esperar...

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
4 de enero de 2024

Año nuevo, tiempo de celebrar y buscar prosperidad, pero ¿es suficiente con rituales? La clave podría estar en la acción individual y colectiva, no en la espera.

Por Fernando Negrete M. Al final de un año se puede brindar por lo bien que nos fue o para que se vayan rápido esos 365 días que no fueron los mejores o también, para participar del jolgorio que se hace en todo el mundo por estas fechas y se convierten en un motivo de celebración que reconforta los espíritus y acerca a las personas y sociedades buscando alegrías y hasta solución a los conflictos que no tienen visos de superarse, encontrando en la Navidad y Año Nuevo al menos un escape a tantas vicisitudes. En el arcano o memoria colectiva, se clama porque el nuevo año venga cargado de abundancia, prosperidad, paz, felicidad, utilizando símbolos que denotan esto como el arroz, las lentejas, las uvas y los que se ilusionan con viajes remotos haciendo recorridos con la maleta en el hombro o arrastrándola para que aquellos lleguen y quienes imploran por el trabajo o el amor, que se muestran esquivos, o ganarse la lotería, hay que jugarla, para hacer ese soñado periplo por donde nunca se ha ido. Resulta que, así como la vida no llega por generación espontánea y que requirió millones de años para posarse sobre el planeta mediante procesos internos y externos al ser, es hora de volver a poner los pies sobre la tierra y bajar de esa nube de ilusiones fallidas para ir a través del trabajo, al encuentro de las cosas deseadas y realizadas por la misma persona y no por otros, como el camino más seguro para hacer realidad los sueños. Ante la dificultad somos propensos a buscar la ayuda, lo que no es malo o censurable por sí solo, lo equivocado es convertirlo en el pan nuestro de cada día y en esto contribuye la política y los predicadores que encuentran el terreno abonado para reproducir esta situación que lleva a la gente a perder la confianza y depender de variables exógenes a su capacidad para enfrentar y resolver sus problemas. Con la asunción de los nuevos mandatarios regionales, gobernadores, alcaldes y cuerpos colegiados, este primero de enero de 2024, se abre la oportunidad para que de la comprensión y entendimiento de que la administración es un proceso colectivo y no individual o de redentores, se produzcan los cambios generados en la confianza y tranquilidad que una sociedad requiere de sus gobernantes, quienes serán los guiadores de las acciones a desarrollar. Como en la frase "Fuenteovejuna, todos a una", se debe trabajar, hacer por los municipios y departamento, por nosotros mismos, utilizando las manos, los pies, la cabeza, la imaginación; porque la riqueza, la abundancia, los viajes, la felicidad, el amor, el destino, surgen de nuestras acciones individuales y colectivas aplicadas a un fin y no de la espera, viviendo el presente como ausencia del tiempo.