
H3N2 en el horizonte: claridad antes que alarma

A la influenza la llaman despectivamente "la virosis esa" hasta que empieza a llenar salas de urgencias. La variante A(H3N2) subclado K no cambia esa realidad, no es pandémica ni representa algo desconocido. Lo que sí puede hacer es provocar una temporada especialmente exigente, con más casos y mayor presión sobre IPS, hospitales y clínicas.
Los primeros datos sólidos vienen del otro lado del hemisferio sur. Australia y Nueva Zelanda ya atravesaron esta variante y sirven como un anticipo razonable de lo que podría verse meses después. Los hallazgos fueron una temporada de influenza más prolongada con alta transmisibilidad. Lo que no se observó fue aumento en la gravedad de los casos ni cambios en los grupos de riesgo. Los más afectados siguen siendo niños pequeños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas. En medio del ruido hay que resaltar que la vacuna continúa siendo efectiva. Los análisis preliminares demuestran que la protección contra hospitalización se mantiene en niveles similares a los de años anteriores, con un impacto importante en niños y un beneficio clínico relevante en adultos. No es una vacuna perfecta, nunca lo ha sido, pero marca la diferencia. Además, el virus conserva sensibilidad a los antivirales disponibles. No partimos de cero. Aunque aún no se ha confirmado esta variante en Colombia, su llegada es probable. Eso no debería sorprender a nadie. El verdadero problema no es ese, sino la baja cobertura de vacunación. En el país no tenemos coberturas grandes en los mayores de 60 años. Cada adulto mayor no vacunado es una complicación evitable y potencialmente una cama hospitalaria ocupada innecesariamente. A esto se le suma la dificultad logística de que Colombia aún no cuenta con una vacuna formulada que se ajuste mejor a los virus que probablemente circularán. Las dosis disponibles corresponden a la vacuna adquirida en mayo de 2025. La decisión razonable es vacunar ahora con lo que hay hasta agotar y anticipar el pedido al Fondo Rotatorio de la OPS para iniciar vacunación temprana en 2026 con la formulación más adecuada. Esperar la vacuna "correcta" suele traducirse en perder la ventana de oportunidad. Mi mensaje a la comunidad es simple y honesto. Hay que vacunarse, sobre todo quienes tienen mayor riesgo; quedarse en casa cuando se está enfermo, lavado de manos y mascarilla cuando aplique; y entender que se avecina una temporada intensa, no una catástrofe. La influenza no se combate con pánico, se maneja con preparación. Y en esa tarea, todavía hay margen y necesidad de hacerlo mejor. Hay que exigirle al gobierno nacional una vigilancia genómica seria, un pedido sensato de vacunas, abastecimiento y una logística a tiempo. Finalmente, una advertencia: sobredimensionar la alerta puede ser tan dañino como minimizar el riesgo. La confianza pública se desgasta cuando se activa el temor sin necesidad. Ya lo aprendimos durante la pandemia. La ansiedad facilita la desinformación y algunos titulares, más enfocados en el impacto que en el contexto, terminan confundiendo más de lo que aclaran.