
Guerras personales por política

El domingo anterior tuvieron lugar las primeras elecciones de este año electoral y el resultado de la campaña a Congreso, además de dejar ganadores y perdedores, medidos en curules alcanzadas o perdidas, también dejó un primer y preocupante balance de la beligerancia verbal y del nivel de confrontación en redes sociales, que en teoría están hechas para interactuar con las amistades.
Es sabido a través de algunas investigaciones que la plataforma X, antes Twitter, fomenta dinámicas de confrontación y polarización política en lugar de potenciar el debate sano y democrático. Según los estudios, el algoritmo de X potencia los enfrentamientos como mecanismo central de su funcionamiento. Sin embargo, los careos más viscerales los estamos viviendo en Facebook. Y es que la red en la que hace muchos años la gente se vanagloriaba de tener muchos amigos, estos últimos años, en especial los anteriores tres meses, la hemos visto llena de ataques y discusiones entre dos bandos que poco a poco se han ido no solo distanciando, sino también faltando al respeto de manera desvergonzada. Es irónico que las llamadas redes sociales estén precisamente rompiendo los tejidos sociales, que tantos años nos ha costado construir y consolidar. Antes teníamos discrepancias ideológicas, es decir, la confrontación de posturas políticas, pero no vistas como un choque, sino como una diferencia natural que de ninguna manera derivaba en enemistades. Todo lo contrario, era un camino para construir acuerdos a través de un diálogo respetuoso. Ahora, por el contrario, vivimos un fenómeno llamado polarización afectiva, que es el aumento de la animadversión, la desconfianza y el rechazo emocional hacia quienes tienen ideas políticas diferentes. Y priorizando el afecto hacia el propio grupo, es decir, solo aceptamos lo que es afín a nuestro pensamiento. Al parecer, el algoritmo de algunas redes tiende a mostrarnos noticias y estados con los que nos sentimos identificados, creando una especie de burbuja ideológica que termina reforzando la idea de que lo correcto es lo que yo pienso o creo. Uno de los motivos más recurrentes para bloquear o desamigar en Facebook son las opiniones polarizadas sobre política. Pero más grave es que se estén rompiendo relaciones familiares y de amistad. La gente está abandonando grupos de WhatsApp por la misma razón: estamos inmersos en guerras personales por culpa de la política. Creo que hay algo en nuestra sociedad que ha cambiado para mal. Así no vamos bien.