
Guerra, perdón y olvido

Colombia, marcada por décadas de conflicto, enfrenta un "estado cataléptico" en su búsqueda de paz. El perdón y el olvido son cruciales para superar la violencia y construir un futuro sin guerra.
Por Félix Manzur Jattin Nelson Mandela, el predicador de la paz decía; "Los valientes que desean lograr la paz, no temerán perdonar". Colombia se encuentra en un estado cataléptico en cuanto al proceso de paz se refiere. Somos una patria enmudecida por el horror y la sangrienta guerra de décadas y centurias. Desde la conquista, independencia, la guerra de los supremos, la vil y asquerosa matanza bipartidista de cortes de franela, vejaciones y decapitaciones; guerrilla, paramilitarismo, crímenes de estado, bacrines etc., pero le tememos a una paz verdadera, donde el perdón y el olvido sea el accionar de todos, para que cesen los espíritus beligerantes y dejemos de matarnos. Patria colapsada, agobiada por la supramarginalidad de la guerra y la pobreza. Lóbrego discurrir de tripas tronantes y hogares famélicos; el estropicio cotidiano es el llanto de las viudas, de las madres, del infante huérfano; hogares de miseria, por el infame y absurdo fragor de la guerra. Llegó la hora del Perdón y olvido. A un lado el odio. Hagamos todos la constitución nacional del perdón y el olvido, como punto final a esta desgraciada, miserable y degradante guerra que enluta la patria. Petro quiere la paz total. Aunque difícil puede ser alcanzable. En Colombia requerimos actos congresionales de perdón y olvido. Estamos observando un recrudecimiento de la violencia en el sur, norte y muchos otros sitios de la patria; secuestros, extorsiones, invasiones, falta de autoridad y mano dura para combatir el delito. Quien no se atenga al perdón y olvido pero por actos políticos debe ser perseguido y aplicarle todo el peso de la ley. Todavía las Farc y Eln siguen delinquiendo. El ejército maniatado o pasivo. Quien de buena fe quiera someterse a una paz duradera, bienvenido pero sin engaños como se vio con el fallido proceso de paz donde jubilaron los viejos o veteranos en el Congreso y cargos y las disidencias siguieron delinquiendo no solo desde Colombia sino también con campamentos en países vecinos. Petro quiere la paz total. Aunque difícil puede ser alcanzable cuando se desarman los espíritus bélicos y exista una verdadera vocación de paz.