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Opinión

Grito de independencia

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
16 de julio de 2026

El 4 de julio de 2026, se celebraron 250 años de la independencia de los Estados Unidos de América, que, en 1776, en Convención Nacional con la asistencia de 12 delegaciones, aprobaron la Constitución de esa nación, después de incesantes luchas por integrar un extenso territorio que se ha convertido en la mayor potencia económica y militar de la tierra.

La Constitución de los Estados Unidos está compuesta por 7 artículos, con 21 secciones y un texto de 15 páginas y 27 enmiendas, pero el núcleo de la Carta Magna sigue vigente. Esto expresa unidad de criterios en tanto lo más general, que es la Constitución, abre el espacio para que los detalles permitan pasar a la ejecución y facilitar la administración de los procesos para el desarrollo de la nación. Respecto de Latinoamérica, se dice que Bolívar "bebió" de la Revolución Francesa de 1789, movimiento en pos de la libertad, la igualdad y la fraternidad; en tanto el escenario que enfrentaría Bolívar en América y por el que juró en 1805, en el Monte Sacro (Roma), fue luchar por la independencia de las colonias españolas. De su recorrido desde Venezuela hasta Bolivia, se colige que su pensamiento era hacer de América Latina una sola patria, como los Estados Unidos 34 años antes. Derrumbado el sueño de Bolívar por la estrechez de miras de los caudillos de los países liberados que querían tener su propia "parcela", lo que vino durante más de 200 años, fueron guerras internas que no han permitido el desarrollo de la América Latina, mientras los Estados Unidos, fieles a su nombre, se convirtieron en la mayor potencia mundial, nosotros nos olvidamos de la grandeza y abrazamos ideas y prácticas políticas ajenas al desarrollo. Al celebrar este 20 de julio de 2026, el aniversario 216 del grito de independencia de 1810 en Colombia, y próximos a un cambio de gobierno el 7 de agosto, bien vale la pena que recojamos el auténtico legado de Bolívar, que pensaba en una sola América y, lo más importante, dar el salto en la administración de los asuntos públicos de manera independiente y colaborativa entre los diferentes órganos del poder. Este punto es fundamental para salir de la situación actual y de los niveles de corrupción y violencia, con una verdadera independencia de poderes públicos, donde el Congreso se dedique a legislar sin intermediar en el presupuesto, que la justicia sea "ciega", sin mirar a quién se le aplica para que no sea selectiva, y el ejecutivo a administrar con una Constitución que, con sus 380 artículos, tiene todo para hacer una revolución del acceso al servicio público, para transformar este país con y en beneficio de su población.