Grepomios
"Grepomios", una palabra que une gremios y economía popular, propone fusionar sectores. ¿Coexisten desde hace años y es clave para la competitividad colombiana?
Por Sergio Arenas 'Grepomios' no es un error, aunque es una palabra que no existe, aún. Corresponde a la unión de dos palabras que hoy son cercanas y distantes, al tiempo. Por una lado están los gremios, entendidos como la corporación formada por los maestros, oficiales y aprendices de una misma profesión u oficio, regida por ordenanzas o estatutos especiales; y por otro lado, se encuentra la economía popular entendida como las actividades que se desarrollan fuera del sector formal y que son llevadas a cabo por microempresarios y trabajadores que buscan sostenerse a sí mismos y a sus familias. De hecho, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT), establece que estos últimos son los oficios u ocupaciones mercantiles y no mercantiles desarrolladas por unidades económicas de baja escala, donde encontramos a las Mipymes que pueden llegar a ser el 95,9 % del tejido empresarial colombiano. La realidad es que estos dos grupos son mucho más cercanos de lo que se cree. El problema es que nos han vendido el concepto de que no pueden coexistir desde un modelo ideal del funcionamiento económico del país. Sin embargo, una vez nos alejamos de los intereses políticos que puedan tener uno u otro argumento, la realidad nos muestra otra cosa: se hace evidente que los gremios y la economía popular coexisten, no ahora, sino desde hace años, y es por eso que propongo que dichos sectores deben fusionarse. El PND tiene entre sus preferencias a la economía popular. De allí se entiende por qué los gremios no han cabido en ese discurso y son ignorados por el Gobierno a la hora de ejecutar los proyectos, planes y programas que tienen en su agenda. Sin embargo, las probabilidades de que los proyectos, programas y planes que tiene el gobierno se consoliden son muy escasas. Por otro lado están los gremios, que gracias a su madurez institucional han logrado encontrar y proponer soluciones estratégicas que generan impactos estructurales a los problemas sociales y económicos del país. Esta madurez y rigor técnico es, en últimas, la ficha que le falta al ajedrez para que el juego funcione y se empiecen a conseguir las victorias económicas y sociales que todos necesitamos. Entonces, ¿El Gobierno estará dispuesto a realizar esa fusión? ¿No será esta la tormenta perfecta que estábamos necesitando para unir esfuerzos y remar todos buscando mejorar la competitividad de Colombia?